
Peleas fraternales
Mi problema es que mis hijas, de 14 y 10 años, quedan solas todo el día, pues yo trabajo. En la mañana van al colegio y en la tarde "sobreviven" las dos. El problema es que pelean demasiado, dicen que no se quieren, incluso se ofenden y casi llegan a los golpes. Después la más chica me llama para quejarse, porque aunque ella tiene mucha culpa, la mayor abusa de su "autoridad" por ser la más grande. Yo me angustio porque desde la oficina no puedo hacer nada.
¿Qué hago? ¿Dejo que ellas arreglen sus problemas o me meto yo? y ¡Qué les digo para que no peleen tanto!
Gracias.
Las rivalidades fraternales son normales, es más hasta son positivas, porque todo lo que no se dice y la cólera no expresada tienen mucho más peligro que las peleas, por muy aparatosas que sean. La agresividad, los celos, la envidia y las separaciones son actitudes naturales entre los niños, no perjudican en nada las relaciones futuras. La rivalidad puede ser estimulante y positiva, a condición de que se supere y se sublime.
En el origen de los principales conflictos entre hermanos hay tres resortes psicológicos: la divergencia de objetivos, los celos y.....las tonterías. Tus hijas no atraviesan las mismas etapas psicológicas en el mismo momento, por esto va a ser difícil erradicar las peleas entre ellas, aunque sí hay algo que puedes hacer:
1º El dialogo es algo fundamental, explícales lo importante que es para ti tu trabajo, la responsabilidad que tienes y las consecuencias de perderlo. Es importante que respeten tus horas de trabajo y sólo deberán llamarte si es algo de vital importancia. Si quieren pelearse y no lo resuelven por si mismas, tendrán que esperar a que vuelvas a casa, el no respetar el pacto supondrá un castigo para las dos niñas.
2º Ayúdalas a que ellas mismas sean capaces de resolver sus conflictos, no tomes partido. Las apariencias con frecuencia engañan y la víctima no es forzosamente la que parece. El que ha pegado a veces se ha visto obligado por la "víctima inocente", que lo ha provocado todo. Espera a que los ánimos estén calmados, entonces que cada una te cuente su versión y que además se ponga en el lugar de la otra, y explique la sensación que ha percibido su hermana ante la agresión. Pacta con las dos, a qué se comprometen para que lo sucedido no vuelva a repetirse. Si ves que cumplen el pacto ten algún detalle con ellas para incentivarlas.
3º Organízales el tiempo cuando no estás tú en casa, quizás hay alguna academia cerca de donde vives y las niñas pueden aprender un idioma, un instrumento musical, baile, un deporte o puedes apuntarlas en alguna actividad cultural.
Cuando te sientas desbordada, piensa que las disputas preparan al niño para su adaptación a una sociedad que no es siempre acogedora; constituyen un aprendizaje social en la medida en que le fuerza a tener en cuenta el punto de vista de los demás y a salir de su egocentrismo. Son también prueba de que el niño se afirma en sí mismo y, por ello, evidencia el desarrollo de su personalidad.
|