
¿Quién gana, mi bebé o yo?
Mi bebé cuando quiere algo o no lo quiere chilla y yo no sé como evitarlo.
Todos los niños son diferentes desde que nacen; algunos son tranquilos y controlados y toleran muy bien la frustración; otros llegan al mundo con un genio endemoniado y saltan a la mínima de cambio. Disciplinarlos es como manejar material explosivo. Nunca estamos seguros de cuándo va a estallarnos en las manos. En poder de un niño habilidoso, una rabieta es una manifestación artística que puede desencadenarse a raíz de una serie de estímulos diversos. Los niños, no solo gritan y chillan porque sus padres les impiden salirse con la suya. En ocasiones, se impacientan y se frustran ante sus propias limitaciones. El tratamiento y la modificación de estas conductas, depende de la edad del niño, el motivo que las desencadena y el lugar donde se producen. En tu caso al ser un bebé, estas conductas a menudo aparecen de forma bastante imprevista e irreflexiva y en la mayoría de los casos para llamar la atención.
¿Qué hacer?
Ten presente que los niños, sobre todo en la primera infancia, aprenden por "modelado" esto significa, que imitan las conductas y los comportamientos, en este caso los vuestros. Por esto será importante que trates a tu bebé con mucha dulzura, cariño y paciencia.
Cuando chille y grite, intenta ignorarle, sé que no es nada facil de hacer. Afortunadamente, es suficiente con que finjas que le ignoras. Si te pones muy nerviosa, salte de la habitación. Es mejor que desaparezcas de su campo visual. Sólo cuando deje de chillar, aparecerás para resolver sus necesidades y peticiones.
El mensaje, que deberás de transmitir a tu bebé es que, con chillidos y lloros "NO" se obtiene ninguna recompensa.
Tu objetivo será: conservar la calma y dominar la situación.
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