
El miedo a los 2 años
Mi hija de dos años y medio, tiene mucho miedo. Hay ocasiones en las que se pasa 4 dias sin ir al baño porque le da miedo.
¿Qué hago?
Los niños tienen una imaginación desbordante que puede generar mucha inquietud después de haber oído un cuento o visto la televisión. Debido a ello, conjuran imágenes de fantasmas, engendros abominables y otras criaturas horrendas. Forma parte del proceso de crecimiento. Nos guste o no, el miedo siempre ha sido una importante parte de la vida, tanto para los adultos como para los niños. Al nacer los bebés son relativamente inmunes a los miedos que nos acosan a los demás. Las únicas cosas que alarman al recién nacido son los movimientos bruscos y el ruido. Desde el nacimiento hasta los 6 meses, se observan pocos progresos hasta que, alrededor de los 7 meses, el bebé desarrolla un fortísimo apego a su cuidador, normalmente la madre. A partir de ahí, cualquier intento de separarlo de ella provocará malestar y un mar de lágrimas.
Cuando el niño cumple 1 año, el miedo a la separación sigue siendo un problema importante y a menudo reaccionará mal a los ruidos fuertes, los desconocidos, los objetos extraños y los movimientos bruscos. Entre los 2 y 4 años, ese apego por la madre tan obsesivamente estrecho, se debilita un poco más y empiezan a emerger una serie de miedos completamente distintos; los animales y la oscuridad son los que más destacan.
Por muy absurdos que puedan parecerle al adulto los miedos de un niño, para éste son muy reales y no deben despreciarse ni ridiculizarse. Hablar abiertamente de las preocupaciones ayuda a mantener clara la frontera entre la fantasía y la realidad.
¿Qué hacer?
Dale a tu hija mucho apoyo y consuelo y, luego procede a un enfrentamiento gradual de aquello que la produce miedo. En este caso acompáñala al baño, en donde siempre habrá una luz encendida (existen unas luces que se acoplan a los enchufes, las podrás encontrar en tiendas de electricidad). Recorre el cuarto de baño con ella para que compruebe, que no existe nada anormal. Estate en el cuarto de baño mientras hace sus necesidades. Al cabo de unos días y siempre con la luz encendida, la acompañas hasta la puerta, que dejarás abierta, mientras ella entra sola, tu te quedarás fuera, cuéntale algo para que escuche tu voz. Poco a poco la niña irá tomando confianza y llegará un momento que será capaz de ir sola al cuarto de baño. Normalmente, no hay motivos para preocuparse demasiado. Pero si ves que el miedo persiste, acude con tu hija a un psicólogo infantil.
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