
Aprender a usar el orinal
Mi hijo tiene 28 meses y llevamos un mes intentando iniciarle en el uso del orinal. Es imposible. No le obligamos porque todo el mundo me dice que ya lo hará cuando él quiera y que él mismo lo pedirá. ¿Es esto realmente así?,¿podemos ayudarle a "decidirse" de alguna forma? ¿tiene miedo? ¿de qué?. Estoy totalmente perdida en este asunto.
A partir de los 2 años es una edad más que sensata para enseñar a tu hijo a sentarse en el orinal.
Tu objetivo será: fomentar la conducta deseada -sentarse en el orinal- y restar importancia a la conducta no deseada -negarse a ello.
Cómo conseguirlo:
Lo primero y más importante es lograr que el niño se siente feliz y regularmente en el orinal. Ponle tres veces al día, preferentemente después de las comidas. La clave del éxito es que el niño lo encuentre divertido. Le puedes decir: ¿qué te parece si te sientas un rato en el orinal?, mientras tu estás sentado mamá te cuenta un cuento o (le lees un cuento). Es posible que a su temprana edad no comprenda bien los matices del cuento, pero seguro que sabrá lo que significa ser el foco de nuestra atención. Cuando veas que hace algo, aplaudes y se lo festejas mucho, inclusive dale un caramelo o una chucheria, que sepas que le gusta mucho.
Recuerda que lo único que tú puedes hacer es sentar a tu hijo en el orinal y que es él quien, en última instancia, posee el control sobre lo que sucederá, y él lo sabe. Nunca debes transmitirle ansiedad, frustración o impaciencia. Incluso si se ensucia dos minutos después de haber dejado el orinal vacío, hay que abordar la situación con calma, limitándose a decir: "A lo mejor la próxima vez haces cacas en el orinal; papá estaría orgullosísimo"
Si el niño se sienta con regularidad, está relajado, recibe suficiente estímulo y no se le obliga, al final, algo saldrá. A estas edades las recompensas blandas como las fiestas, la atención, las chucherias y los elogios son lo que mejor funciona. Cuando al fin llega la esperada noticia que conmueve al mundo entero, la abuela es la primera en enterarse y el padre recibe una llamada al trabajo comunicándole la buena nueva. Puede parecer un poco exagerado, pero surte efecto.
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