
La oscilación del péndulo.
Hace ya un tiempo mi novio me dejó, justo cuando yo me estaba involucrando en serio en la relación. Creo que su orgullo tuvo algo que ver. Así lo entendí y por eso hice lo posible por volver, aunque él se negó. Pienso que se llevó una decepción conmigo. Sin embargo, nunca tuve la impresión de que todo estuviera definitivamente perdido. Mi pregunta es si mi actitud actual, que es la de hacer mi vida pero dejándole claro que lo sigo queriendo, es la adecuada. Él no tiene otra novia, aunque ha salido con algunas chicas.
Porqué será que en todas las relaciones cuando uno se involucra muestra el interés el otro se acomoda y viceversa.
Hay un dicho español que dice: "En todas las parejas hay uno que quiere y otro que se deja querer". No siempre es del todo cierto; hay otras, como creo que puede ser la vuestra, en que el péndulo va oscilando.
Cuando tú pasabas él se vuelca y ahora que tú te involucras él se muestra orgulloso y pasota.
Yo creo que es una situación pasajera y, como tú bien dices, el consustancial orgullo asociado a la naturaleza masculina, está aplazando el que las cosas vayan a su sitio.
Me parece bien tu actitud, aunque yo le daría un poco más de marcha, para que la situación no se duerma. Ya sea atacando un poco por tu parte o, por el contrario, haciendo que él reaccione, que le vea las orejas al lobo, por ejemplo dándole celos (sin pasarse).
Creo que el camino es bueno y que inevitablemente volveréis a estar juntos, pero pisar un poco el acelerador no vendrá mal.
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