Conocer nuestro peso está bien. Pero cuando cuidamos la línea y vigilamos nuestra salud de cerca está aún mejor saber las cantidades de grasa y músculo que componen nuestro cuerpo. Estos datos se pueden conocer gracias al impedanciómetro y desde hace poco también en casa con las básculas más high-tech.
¿Qué es la impedanciometría?
Antes la materia grasa del cuerpo se medía con la ayuda de un medidor especial que cogía varios puntos del cuerpo y calculaba el espesor de los pliegues cutáneos infiltrados de grasa. Desde hace algunos años se recurre a un análisis llamado “de impedancia bioeléctrica o” (BIA) que permite medir con facilidad y precisión la composición corporal.
Este método se basa en la particularidad de la grasa de oponerse a la corriente eléctrica, algo que no sucede con los fluidos de los tejidos musculares. Al pasar una corriente eléctrica de poca intensidad por el cuerpo, se puede medir el nivel de materia grasa: cuanto mayor es la resistencia a la corriente bioeléctrica, mayor es el nivel de grasa.
Los profesionales (médicos, dietistas, etc.) utilizan electrodos que se colocan en varias zonas del cuerpo. En casa dichos electrodos se encuentran en la planta, integrados en el plato de la báscula. En ambos casos, se envía una corriente de poca intensidad y el aparato mide casi de inmediato no sólo el peso del cuerpo sino los porcentajes de grasa, músculos, agua y huesos. Es rápido, preciso y, sobre todo, indoloro.
¿Para qué sirve?
Cuando queremos adelgazar, ya sea por razones estéticas o de salud, a menudo tendemos a centrarnos en el peso, pero el peso sólo es un dato global porque recoge todos los componentes del cuerpo sin distinción, es decir, los líquidos (sangre y agua), los músculos, la piel, los huesos, las vísceras, los órganos y la grasa. Por eso se puede estar delgado pero pesar mucho porque tenemos mucho músculo, retenemos agua o somos de huesos anchos.
Conocer el nivel de grasa permite saber si tenemos una necesidad auténtica de hacer dieta y valorar si dicha dieta es eficaz. En resumen: permite controlar el peso con gran eficacia.
¿Cómo utilizarla?
-La báscula de impedanciometría parece una báscula clásica, con la única diferencia de que es más cara (entre 40-200 € de media). Cuando la hayas comprado deberás introducir en su pequeño ordenador tu edad, la altura y el sexo. A continuación, sólo tienes que subirte al plato, colocar bien los pies y esperar a que los diferentes valores aparezcan.
-Debes pesarte casi siempre a la misma hora y con los pies descalzos. La importancia de dicha regularidad se debe a que el peso del cuerpo y el nivel de grasa varían a lo largo de la jornada. Por la mañana, en cuanto nos despertamos, el agua aún no se ha repartido por el cuerpo: a medida que se va desarrollando la actividad diaria, se distribuye por el cuerpo de manera regular, lo que conlleva una mejor conductibilidad eléctrica. Por esta razón, y con el objetivo de constatar las variaciones reales del nivel de grasa, es preferible pesarse cuando empiece a hacerse de noche.
-De nada sirve conocer el nivel de grasa si no conocemos “la norma”. Para saber si nos sobran unos quilos o no hay que comparar nuestros datos con la tabla de referencia edad/nivel de grasa:
Mujeres: de 18 a 39 años = 21-32 % de nivel de grasa; de 40 a 59 años = 23-33 % de nivel de grasa; de 60 a 79 años = 24-35 % de nivel de grasa.
Hombres: de 18 a 39 años = 8-19 % de nivel de grasa; de 40 a 59 años = 11-21 % de nivel de grasa; de 60 a 79 años = 14-24 % de nivel de grasa.
¿Existen casos particulares?
Para empezar está desaconsejado en personas con un estimulador cardíaco o con cualquier otro dispositivo intracorporal porque, aunque sea muy débil, esta técnica trabaja con corriente eléctrica. También está desaconsejada en mujeres embarazadas, las cuales tampoco presentan un gran interés por la técnica.
Dado que los deportistas poseen un metabolismo modificado y una densidad muscular fuerte que aumenta la resistencia eléctrica del cuerpo, la gran parte de los aparatos incluyen un modo “atleta” que utiliza una forma particular para calcular la composición corporal. Este modo vale la pena utilizarlo cuando se empieza a realizar una actividad física que se prolongue durante más de 10 horas a la semana. También hay un modo “niños” para pequeños de más de 7 años.
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