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Bebés prematuros: ¿a qué riesgos se enfrentan y qué cuidados necesitan?

Cristina Gonzalez
por Cristina Gonzalez Publicado en 15 de agosto de 2015

Los bebés prematuros son aquellos que nacen antes de que se haya completado la semana 37 de gestación. Al no estar aún totalmente preparados para la vida fuera del útero, necesitan cuidados especiales para prevenir posibles complicaciones. Te explicamos cuáles.

El embarazo suele durar unas 40 semanas (nueve meses aproximadamente), que es el tiempo necesario para que el organismo del bebé termine de desarrollarse y se prepare para la vida fuera del útero materno. Sin embargo, debido a diversas razones, a veces el parto se adelanta, ya sea de manera natural o inducida. En estos casos, si el bebé nace antes de la semana 37 de gestación (antes del octavo mes de embarazo), hablamos de un bebé prematuro. Estos recién nacidos pueden sufrir hipotermia, problemas respiratorios, infecciones o necesitar ayuda para alimentarse. Aunque generalmente no hay preocuparse ya que los avances médicos permiten cuidar de manera eficaz de estos bebés para que terminen de desarrollarse correctamente en el hospital.


La OMS establece tres categorías de bebés prematuros según su edad gestacional:

  • Prematuros extremos: menos de 28 semanas.
  • Muy prematuros: de 28 a 32 semanas.
  • Prematuros moderados o tardíos: de 32 a 37 semanas.

El parto inducido y el parto por cesárea no deben planificarse antes de que se hayan cumplido 39 semanas de gestación, salvo que esté indicado por razones médicas.

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¿Por qué se produce un parto prematuro?

En España, según el último informe de APREM, cada año nacen unos 29.000 bebés prematuros, lo que supone 1 de cada 13 niños, aproximadamente. La mayor parte de los partos prematuros ocurren de manera natural, pero existen causas frecuentes que pueden provocarlo:

  • Embarazos múltiples
  • Infecciones o enfermedades crónicas por parte de la madre, como diabetes o hipertensión.
  • Influencia genética: otros casos de partos prematuros en la familia o bien un parto prematuro anterior.
  • Alteraciones en el feto de tipo cardíacas o cromosomáticas.
  • Estado de la madre: estrés, depresión o carencias alimentarias.
  • Malos hábitos de vida como el alcohol o el tabaquismo.

Si la madre es menor de 17 años o mayor de 35, la frecuencia con la que se producen los partos prematuros es mayor.

¿Qué riesgos existen?

Cuanto más prematuro es un bebé, menos preparado está su organismo para enfrentarse al mundo exterior, por eso necesitan ayuda para realizar algunas funciones vitales:

  • Conservar el calor: los bebés prematuros tienden a perder más fácilmente el calor corporal, lo que podría provocarles una hipotermia. Por eso necesitan más energía y cuidados que les permitan conservar el calor y desarrollarse.
  • Respirar: aunque muchos bebés empiezan a respirar por sí solos desde el momento en que nacen, hay otros que necesitan reanimación porque sus pulmones no han terminado de desarrollarse.
  • Alimentarse: hay bebés prematuros que necesitan ayuda a la hora de tomar leche materna ya que no han desarrollado aún el reflejo de succión y deglución (tragar alimento).


Así mismo, podrían presentar algunas complicaciones como:

  • Infecciones, puesto que sus sistema inmunitario no está totalmente desarrollado.
  • Hemorragias cerebrales: los bebés prematuros pueden sufrirlas durante el parto y en los días inmediatamente posteriores a éste. También podrían sufrir lesiones cerebrales debido a la falta de oxígeno, lo que podría generarles un retraso en el desarrollo y problemas de aprendizaje.
  • Problemas de visión: los ojos de los bebés prematuros no están aún preparados para el mundo exterior, por lo que pueden verse dañados por un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos de la retina.

Cuidados en el hospital

Las complicaciones dependerán del grado de prematuridad del bebé. Los médicos decidirán en cualquier caso qué medidas son las oportunas para cuidar al bebé hasta que éste alcance su completo desarrollo.

>Lo habitual es utilizar una incubadora, un espacio estéril y cálido en el que el niño está protegido y rodeado de los cuidados médicos. Ésta está acolchada para facilitar el descanso del bebé, tiene calefacción por convección, un filtro de aire exterior, ventanas para manipular al bebé y sistemas de monitorización. El tiempo de estancia en la incubadora dependerá del estado del bebé.
>Si necesita ayuda para respirar, como hemos comentado anteriormente, se le aplicará al bebé la intubación para ayudarle a realizar esta función. Si no puede alimentarse por sí solo, entonces se recurre a la sonda gástrica, una fina cánula que permite su alimentación con leche materna.
>Ecografía transfontanelar: Con este examen se controla el desarrollo cerebral y se detecta un problema eventual, como una hemorragia intracraneana.

La presencia de los padres durante los cuidados del bebé prematuro es esencial. Su cariño, su voz, el contacto corporal del bebé con sus padres... Todo ello contribuye enormemente a mejorar su estado y prepararle para la vida fuera del hospital.


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por Cristina Gonzalez

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