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10 claves sobre la incontinencia infantil nocturna

Laura Marcos
por Laura Marcos Publicado en 31 de mayo de 2017

Mojar la cama es un problema habitual en niños de todas las edades y, aunque suele deberse a un pequeño retraso en la maduración que se soluciona por sí mismo, puede suponer un grave deterioro en la autoestima de tu hijo. ¿Cómo ayudar a un niño con incontinencia?

A partir de los 2 años, los niños suelen aprender a controlar su vejiga. Pero, ¿qué pasa cuando no es así? La incontinencia infantil es un problema habitual en niños. ¿Sabías que 1 de cada 4 niños de entre 3 y 15 años sigue mojando la cama? Las pérdidas de orina, aunque se produzcan en edades infantiles, pueden causar graves problemas en la autoestima del niño. ¿Qué hacer para solucionar el problema?

Antes de nada, debes saber que si tu hijo sufre incontinencia nocturna, no hay por qué alarmarse. Por lo general, no suele tratarse de un problema de salud, sino de un simple retraso en la maduración. Lo más habitual es que el problema se solucione por sí solo con el paso del tiempo. Eso sí, mientras tanto, una solución puede ser el uso de braguitas y calzoncillos absorbentes, como los de DryNites®, y llevar a cabo una serie de cambios en la conducta del niño que pueden ayudarle a evitar las pérdidas de orina por la noche.

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¿Cómo ayudar a un niño con incontinencia urinaria nocturna?

1. No tiene por qué deberse a un problema médico

Las escapadas de orina en niños suelen preocupar a los padres, especialmente si se producen de manera habitual. No obstante, es importante señalar que la incontinencia infantil nocturna no suele deberse a un problema orgánico grave. Lo más habitual es que se solucione por sí solo. Cada niño necesita su tiempo.

2. La autoestima del niño puede verse dañada

Es importante que, a la hora de lidiar con un problema de incontinencia, seamos muy delicados. No debemos culpabilizar o humillar al niño en ningún momento. Todo lo contrario: debemos hacerle ver que lo que le ocurre es algo normal y que tiene soluciones. No hay que hacerle sentir avergonzado, o el problema podría instaurarse en el inconsciente del niño.

3. Afecta más a niños que a niñas

Debido a que las pérdidas de orina involuntarias en la etapa infantil suelen deberse a un retraso en la maduración, se dan con más frecuencia en niños que en niñas, dado que ellos maduran algo más tarde que ellas. Eso sí, eso no quiere decir que no sea habitual también en niñas.

4. Puede deberse a periodos de estrés o nervios

Si se produce una incontinencia secundaria, es decir, que no se da de forma habitual o sólo en determinados momentos, es probable que las causas sean psicológicas. Como hemos dicho, no es frecuente que haya una causa fisiológica implicada, y los motivos por los que el niño no aguanta la orina puede ser señal de que "algo no va bien". Por ello, hay que investigar si existe algún acontecimiento en la vida del niño que le haya podido causar estrés o le haya hecho sentir inseguro: miedos nocturnos, el nacimiento de un hermano, la pérdida de un miembro de la familia, disputas familiares, una separación, una mudanza, acoso escolar...

5. El castigo sólo empeora el problema

Para abordar la incontinencia infantil nocturna, no es una buena idea utilizar el castigo o el enfado como recurso. Aunque puede ser frustrante para ti que tu hijo moje la cama de manera habitual, piensa en cómo debe sentirse él, por muy pequeño que sea. Una regañina sólo lo hará sentir culpable y aumentar su nivel de estrés, lo que podría incluso agravar el problema. La solución es trabajar con él de manera constructiva en posibles soluciones.

6. La herencia familiar entra en juego

Si bien los problemas de incontinencia urinaria infantil no suelen tener una causa orgánica, sí es posible que exista una causa congénita, es decir, predeterminada desde el nacimiento. La hormona antidiurética vasopresina, que es la encargada de controlar la pérdida de agua y el llenado de la vejiga, puede tener alteradas sus funciones normales. Una pista de que esta sea la causa es que existan o hayan existido otros casos de incontinencia infantil en el entorno familiar del niño o niña.

7. ¿Y si se trata de causas orgánicas?

En algunas ocasiones, la incontinencia infantil no se explica por otras causas, sino que se debe a un problema fisiológico, por ejemplo, por una inflamación de las vías urinarias. En ese caso, el niño también presentará dolor o escozor al orinar. En otros casos más raros, la incontinencia podría deberse a enfermedades como la diabetes mellitus o la epilepsia.

8. Trata de normalizar el problema

Si el niño percibe que tiene un problema o que está haciendo algo mal por hacerse pis, es probable que se sienta humillado y avergonzado. Lo más recomendable es adoptar una posición de normalización, hasta que se vaya solucionando por sí solo. Y, por supuesto, comentar su caso delante de otras personas ajenas al ámbito familiar no es una buena idea, especialmente si el niño está delante. ¡Los problemas de casa se quedan en casa!

9. Cada niño es un mundo ¡no le presiones!

Recuerda que lo más probable es que el problema de tu hijo se trate de un pequeño retraso en la maduración. Normalmente, hasta los 5 ó 6 años es habitual que existan pérdidas de orina nocturnas, y no se suele intervenir. A partir de los 7 años en adelante, si el problema no se soluciona, puedes acudir a su pediatra para descartar cualquier problema orgánico, o a un psicólogo infantil.

10. Algunos trucos que suelen surtir efecto

Para solucionar un problema de incontinencia urinaria infantil, es necesario acompañar y apoyar al niño en todo momento, y realizar junto a él ciertos cambios en su conducta que pueden ser efectivos para tratar el problema.

Primero, debemos evitar los líquidos unas 3 horas antes de ir a dormir, y asegurarse de que el niño se va a la cama con la vejiga vacía. Un calendario de noches secas (marcado con un sol) y noches húmedas ​ (con una nube) puede ayudar al niño a ver su evolución y le motivará.

Además, el uso de prendas especializadas, como braguitas y calzoncillos absorbentes de DryNites®, son efectivos mientras se supera el problema, dado que evitarán que la cama y el pijama se mojen. Además, son cómodos como la ropa interior, lo que aumentará la seguridad en el niño.

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