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La relación madre-hija

por Redacción enfemenino Publicado en 15 de septiembre de 2009

> El lazo maternal
Durante el embarazo y durante los primeros meses después de dar a luz, el lazo que une a la madre con su hijo es vital para el bebé. Aunque esta relación fusionista es necesaria para la supervivencia del recién nacido, tiene que evolucionar rápidamente hacia una relación de individualización. La madre tiene que considerar a su hijo como un ser singular y no como una prolongación de su persona. ¡Y a veces es eso lo que más cuesta! Porque para convertirse en una mujer como cualquier otra y construir su propia personalidad, hace falta alejarse del papel de madre.

> La madre fusionista
No pasa ni un solo día sin que te llame por teléfono, o si no, crisis. Incluso si ya no vives en casa de tus padres, tu madre siempre tiene influencia sobre ti, y tanto la una como la otra, no podéis vivir sin veros (¿demasiado?) regularmente. Compartís una relación fusionista, pasional. ¿El riesgo? Que esta relación se sitúe por encima de todo hasta el punto de aislaros del mundo exterior (amigas, trabajo) y, sobre todo, de impedirte vivir plenamente vuestras vidas amorosas. Confidencias, consejos: nunca tienes ningún secreto para tu madre. Esta situación puede revelarse insoportable para una tercera persona. Tu afecto está casi completamente consagrado a ella. Te identificas con mamá de igual manera que ella tiene, sin duda, tendencia a identificarse contigo. Después es difícil distinguir tus propios sentimientos de los suyos.
Es hora de aprender a tomar un poco de distancia. Es inútil recordar que es necesario hacerlo con dulzura. Cortar el cordón, incluso a los 30 años, es hacerla sufrir y, del mismo modo, hacerte sufrir. Esta decisión es, sin embargo, inevitable para que las dos evolucionéis en un entorno más equilibrado, y para impedir este sentimiento de culpabilidad que aparece a menudo en la hija frente a su madre y la paraliza en sus ambiciones.

> La madre rival
En el extremo opuesto, las relaciones madre-hija a veces son conflictivas. Hablas poco o nada con tu madre, no compartís casi nada y raramente os veis. Durante la adolescencia, las relaciones eran tumultuosas y no han mejorado después. Si esta situación es difícil de manejar, el problema de fondo reside en una necesidad de identificación. La rivalidad madre-hija tiene su origen en un complejo de Edipo no resuelto: para seducir a su padre, la hija tiene a la vez que tomar ejemplo de su madre y rechazarla, ya que constituye un obstáculo. Si esta fase ha sido vivida por la hija de forma angustiosa puede que se alimentara un rencor inconsciente respecto a su madre. Sin embargo, no dejas de compararte con ella y buscar el modo de moldearte de manera inversa a la personalidad de tu madre. ¿Resultado? Nunca te sientes a la altura y tus relaciones son incomprensibles, reproches mutuos y complejos. Tenéis que resolver estos conflictos nefastos y latentes.

> Encontrar un equilibrio madre-hija
Para vivir plenamente tu vida de mujer activa o no, de amante y/o de madre, no hay 36 soluciones: ¡hay que cortar el cordón! La ruptura tiene que hacerse con suavidad porque a pesar de las disensiones, necesitamos a nuestra madre tanto como ella a nosotras. Es raro, incluso en el seno de una relación conflictiva, cortar completamente los lazos. Hay que aprender a encontrar un equilibrio entre las relaciones demasiado invasoras y los vínculos completamente inexistentes. No tenemos que conocer las más mínimas confidencias, pero podemos apoyarnos mutuamente e impulsar a nuestra madre a abrirse a los demás y a salir, de manera que nosotras mismas podamos disfrutar de momentos íntimos. Lo ideal: ¡ser cómplices en su justa medida! La evolución continúa y es difícil estar tranquila cuando nos llega la hora de ser madres y nos torturamos con la pregunta: ¿se reproducirá el mismo esquema?
En el caso en que, en el seno de una relación demasiado pasional o demasiado tumultuosa con tu madre no llegaras a imponerte y a encontrar tu sitio, puede resultar muy beneficioso para tu desarrollo personal ponerte en contacto con un psicólogo.

por Redacción enfemenino

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