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Maternidad

Ventajas e inconvenientes del chupete

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 26 de junio de 2009

- Ventajas del chupete para un bebé

-La necesidad de succión:

Un bebé tiene la necesidad fisiológica de mamar ya que le aporta placer y le ayuda a relajarse gracias al endomorfismo (hormona del bienestar) que segrega durante la succión. El chupete, como la lactancia o la costumbre de chuparse el dedo, es un buen medio para tranquilizar el estrés o el nerviosismo del bebé.

-Un efecto calmante:

Durante los primeros meses el bebé llora mucho. Y los padres desbordados ¡no aguantan más las crisis o los lloros! En este contexto, si dándole un chupete, el bebé se calma, entonces los padres se estresarán menos y se protegerá la calidad de la relación padre-hijo.

-Calidad del sueño:

El chupete facilita la adquisición de los ritmos y del auto-sosiego. Los bebés que utilizan chupete son, en general, capaces de volverse a dormir por la noche antes que los otros y de espaciar sus comidas nocturnas.

Además, el chupete disminuye el riesgo de muerte súbita cuando duermen. De hecho, tener la boca abierta alrededor de la tetina disminuye el riesgo de reflujo y favorece la ventilación.

- Inconvenientes del chupete para el bebé

-Chupete frente a lactancia:

El chupete puede, efectivamente, arriesgar el éxito de la lactancia de pecho. Si, desde los primeros días, el bebé prefiere el chupete al pecho, la producción de leche no se va a realizar correctamente, pudiendo desencadenar el fracaso de la lactancia.

-A nivel de la dentición y de las fosas nasales:

El chupete puede deformar el paladar y las fosas nasales, favoreciendo la formación de otitis y las obstrucciones nasales. Igual que el pulgar, el apoyo y el empuje que ejerce el objeto sobre la mandíbula puede tener un efecto negativo. Los niños que regularmente usan chupete o se chupan el dedo a veces tienen que recurrir a la ortodoncia antes que los que no lo hacen.

En concreto, dos tercios de las malformaciones dentales están provocadas por chuparse el dedo o por el uso de un chupete clásico (estudio de R. Schlömer realizado sobre 2479 niños de infantil en 1984).

-Atención a los microbios:

El chupete se cae al suelo a menudo, pasa de mano en mano... en definitiva, ¡es un verdadero nido de microbios!

Además, la sobre salivación debida al uso del chupete entraña un lavado de dientes más difícil y un riesgo elevado de caries.

-Problemas de comunicación:

Responder sistemáticamente con darle el chupete a un niño cada vez que llora no le hace ningún favor. Al contrario, esta actitud es negativa porque invita al bebé a la soledad antes que al consuelo y a la atención de sus padres.

Desde los 6 meses de edad, se recomienda intentar un cambio de chupete por un peluche, que encierra menos al bebé en sí mismo.

-Dependencia:

Si el chupete se vuelve un ingrediente indispensable para dormir al bebé, éste se puede hacer dependiente y no llegar a conciliar el sueño sin él. Llegado el momento de abandonarlo, ¡se corre el riesgo de que no se pueda pasar sin él!

- Consejos para elegir correctamente el chupete

Existen distintos tipos de chupete, los de escudo cerrado, los ventilados, los de punta redonda o los fisiológicos...

-La tetina:

Es la parte que se mete en la boca. Elígela de punta redonda si tu bebé acaba de nacer, con el fin de asegurar una buena transición entre tu pezón y el chupete. Más tarde, te recomendamos mejor la forma fisiológica que se adaptará mejor a su paladar.

-El escudo:

Es la parte que está en contacto con los labios y la boca de tu hijo. Te recomendamos elegir el más aireado posible a fin de evitar cualquier irritación del contorno de la boca debido a la saliva.

-La anilla:

Escoge un chupete que tenga anilla. Ésta permitirá cogerlo sin tocar la tetina o el escudo evitando así llenarlo de microbios.

-La pinza:

Es muy práctica y te permitirá sujetar el chupete en la ropa del bebé: ¡ya no se caerá más al suelo!

-El capuchón

Permite transportar el chupete de tu niño sin riesgo de ensuciarlo.

por Elena Bonet

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