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Las agujetas y las lesiones

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 4 de diciembre de 2009

Te cuesta caminar, los músculos tiran, tienes agujetas, flato, tendinitis... ¿Quién no ha sufrido estos dolores después, o durante, la práctica de una actividad física? Son reacciones inevitables de nuestro cuerpo al realizar un deporte. Sin embargo, las agujetas y demás males pueden reducirse aprendiendo a asumir buenas costumbres. Nos centramos en este mal y otros accidentes relaciones con el deporte.

Deporte y señales corporales

Los dolores musculares: También llamados «agujetas», aparecen a menudo el día después de una solicitud muscular inhabitual, aunque de intensidad limitada. Coger el ritmo de forma moderada, un poco de reposo y una alimentación equilibrada serán suficientes para eliminar el dolor.
Los calambres: Se producen durante la práctica o tras el esfuerzo. Se trata de una contracción involuntaria y dolorosa de un músculo y es la señal de que estamos realizando un esfuerzo durante demasiado tiempo y excesivamente intenso. Para aliviarnos debemos estirar con suavidad el músculo y mantenerlo en dicha posición durante algunos segundos.
La elongación: Tiene lugar durante la práctica de la actividad en cuestión y se trata de una tracción exagerada del tendón, ligamento o nervio que requiere que nos detengamos de inmediato y reposemos hasta que la molestia desaparezca.
La tendinitis: Frecuente en los codos, los puños o las rodillas. Es una inflamación dolorosa de los tendones debida a la constante repetición de un mismo gesto, a menudo, mal ejecutado. Requiere que cesemos la actividad hasta que desaparezca el dolor y la retomemos de forma progresiva, además de una revisión técnica gestual y material.
El flato: Este dolor agudo y espontáneo se produce cuando realizamos un esfuerzo prolongado pero que no dominamos. No sirve de nada detenerse, lo mejor es seguir con la actividad a un ritmo constante para que el cuerpo se adapte y el flato desaparezca con mayor o menor rapidez. Si sigues con una práctica progresiva de la actividad en cuestión evitarás la aparición de este tipo de dolor.

Deportes y accidentes
La torcedura: Debido a un mal movimiento se produce un ligero estiramiento de los ligamentos que provoca un dolor bastante intenso pero pasajero.
La distensión/desgarrón: Esta rotura de las fibras musculares se traduce en un dolor brutal e intenso y, como consecuencia, en una incapacidad funcional del músculo dañado. Requiere reposo completo.
La rotura del tendón: Esta dolorosa lesión es consecutiva a una violenta tracción muscular asociada a un golpe en el tendón. Requiere reposo.
El esguince: Este estiramiento, casi rotura, de los ligamentos es muy frecuente y se manifiesta con un dolor intenso y una hinchazón de la articulación dañada. En este caso, también se requiere reposo completo.
La luxación: Es muy dolorosa y se debe a una dislocación de la articulación. Se manifiesta mediante una deformación de la articulación afectada y por la incapacidad de hacerla funcionar.
Las fracturas: Los signos habituales son el crujido, un intenso dolor y la deformación del miembro. La fractura suele tener lugar tras un golpe, una caída o la torsión de un miembro bloqueado. Queda prohibido cualquier movimiento susceptible de empeorar la fractura, de ahí que se inmovilicen las articulaciones adyacentes y subyacentes (yeso).

Las reglas de una práctica sin riesgo
-Contar con la equipación adecuada y adaptada al deporte que practicamos, a su morfología y nivel.
-Calentar durante 15 minutos aproximadamente de un modo general (correr, saltar, etc.) y local (flexión/extensión/torsión de los músculos que intervengan en la actividad).
-Beber de forma regular y en cantidades suficientes. En caso de deshidratación, el rendimiento y la atención disminuyen porque los músculos dejan de eliminar los residuos.
-Adaptar la práctica a nuestro nivel. No vayamos a lanzarnos a hacer footing durante una hora si no salimos a correr nunca.
-Actuar de forma progresiva. En frío los accidentes ocurren con más frecuencia así que hay que aumentar la intensidad de la actividad de un modo progresivo.
-Estirar. Los estiramientos evitan que se produzcan muchos accidentes tendinosos o musculares.
-Masajearse o que te masajeen. Así facilitaremos la eliminación de los residuos que contienen los músculos y que son responsables de los calambres y las agujetas.
-Evaluar los riesgos. Sobre todo cuando realizamos la actividad en plena naturaleza.

Consulta también:
Cómo muscular la espalda
Pilates

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por Elena Bonet

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