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10 errores que cometemos cuando nos sentamos a la mesa

por Redacción enfemenino Publicado en 19 de febrero de 2016
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Para nosotras resulta bastante común comer viendo la televisión o utilizando el teléfono móvil. Además, solemos comer más de lo que necesitamos y no pararnos a disfrutar de los sabores que estamos degustando cuando nos sentamos a la mesa. Hoy enumeramos estos y otros errores que cometemos en nuestras comidas. Ha llegado el momento de comer de forma consciente, ¿te apuntas?

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1. Comer demasiado rápido

Debemos hacer una promesa con nosotras mismas y dedicarle al menos 20 minutos a comer cada día. De esta forma evitaremos las prisas, comer cualquier cosa y darnos nuestro tiempo para comer. Siguiendo la tendencia Mindful Eating es necesario que reflexionemos acerca del momento de comer, escuchemos nuestro cuerpo y sepamos respetar sus tiempos.

2. Mirar el móvil mientras comemos

¿Sabes que nos pasamos una media de 2 horas al día revisando nuestro Whatsapp? Dicho así quizás te parezca demasiado tiempo pero si tenemos en cuenta que alrededor de un 80% de nosotros llevamos el smartphone incluso al baño, quizás todo cobre sentido.

Olvidemos eso de que una mujer puede hacer dos cosas a la vez. Hay estudios que demuestran que nuestro cerebro no está preparado para llevar a cabo dos acciones al mismo tiempo cuando ambas precisan de nuestra consciencia. Así que si queremos empezar a comer de forma consciente, la tecnología no puede sentarse a la mesa con nosotras.

3. No escuchar las necesidades de nuestro cuerpo

Hemos escuchado toda la vida a nuestra madre regañándonos por no hacer un desayuno completo. También hemos oído aquello de 'Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo'. Sin embargo, ¿qué hay de cierto en ello? El coaching para la alimentación consciente defiende que por encima de todo debemos escuchar nuestro cuerpo.

Quizás seas una de esas personas a las que no les apetece comer a primera hora de la mañana pero sí cuando han pasado un par de horas desde que te has levantado. O puede que prefieras hacer una merienda consistente a media tarde y no cenar antes de irte a la cama. Es fundamental que escuches tu cuerpo y sepas diferenciar el hambre de la simple gula para respetar los tempos de tu organismo.

4. No darnos tiempo para disfrutar de los sabores

Las prisas nos hacen engullir y no degustar. Como si de monstruos de las galletas se tratase, a menudo solemos comer, comer y comer sin disfrutar de los sabores. ¿Te has parado alguna vez a tomar un dulce casero con los ojos cerrados y encontrar en él diferentes matices de sabor? Quizás puedas notar el del chocolate pero también cierto gusto cítrico o el suave sabor de la mantequilla. ¡Te invitamos a que hagas la prueba!

5. No masticar bien los alimentos

Hay muchas versiones respecto a este punto. ¿Cuántas veces es necesario masticar un alimento para asegurarnos una buena digestión? Una vez más, todo vuelve a depender de ti y de las veces que lo necesites para asegurarte de que te siente bien lo que comes. Una vez más, la solución debe ser disfrutar y no devorar.

6. Beber agua mientras comemos

Es un error bastante común y, aunque beber agua no resulta perjudicial para nuestra salud, lo cierto es que sí dificulta nuestra digestión. Los expertos recomiendan que bebamos agua al principio y al final de cada comida y nunca entre platos. Esto se debe a que el agua nos hincha y, de alguna forma, entorpece nuestro proceso digestivo.

7. No sentarnos para comer cuando tenemos prisa

A partir de ahora está prohibídisimo comer de pie o sentada en una escalera haciendo tiempo para volver al trabajo. Comer debe ser disfrutar y disfrutar debe ir de la mano de una comida sentada en una mesa, rodeada de gente con la que te apetezca estar y con una sobremesa de esas que tanto nos gustan (sí estás en el trabajo con 5 minutos será suficiente). Así que olvídate de comer frente al ordenador mientras sigues trabajando. Igual que necesitas un tiempo para ducharte o dormir, comer también debe tener su tiempo y su lugar en tu rutina.

8. Comer rápido cuando algo nos gusta mucho

¡Que levante la mano quien no haya devorado (con todo el ansia que implica la palabra) todo el menú de un restaurante! Estamos de acuerdo en que, en un principio, un triste tupper de brócoli en el trabajo puede no resultar tan apetitoso pero, ¿qué necesidad tenemos de empacharnos cuando comemos en un restaurante?

Podemos comer hasta reventar por no dejar ni una sola de esas patatas con salsa barbacoa que tenemos en el plato. Y pensamos, ¿cómo voy a dejarme esto aquí si he pagado por ello? No te engañes, todo es pura ansiedad. Si lo piensas ni siquiera tienes suficiente hambre como para acabarlo pero aquí entra en juego la presión social de las personas que se sientan a la mesa contigo. En casos así recuerda que solo tú eres consciente de lo que te demanda tu cuerpo, así que en esta ocasión más que nunca: aprende a decidir por ti misma.

9. Tomar la fruta a la hora del postre

Está muy bien que tengas la costumbre de tomarte fruta a la hora del postre pero, a ser posible, cambia este hábito y come tu pieza de fruta antes de comenzar con el primer plato. Te ayudará a saciarte antes y también a que tu digestión sea más ligera. ¡Inténtalo!

10. Ver la televisión/ tablet/ ordenador

Si puedes disfrutar de compañía a las horas de las comidas, apaga la televisión y enciende tu mente. Disfruta de esa persona que tienes a tu lado y de las cosas que tiene que contarte. Deja de mirar el mail en la tablet o consultar las noticias en tu ordenador. Disfruta del momento presente y sé consciente de que la comida puede ser uno de los momentos más felices del día.

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