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¿Sabes pesarte?

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 9 de diciembre de 2009

El interés de pesarse Subirse regularmente a la báscula es importante por varias razones: - Saber si nos situamos en la horquilla de peso aceptable respecto a nuestra altura y edad, es decir, no presentar peligro para la salud. Pesarse permite, en efecto, calcular el índice de masa corporal. IMC = peso / altura al cuadrado (Por ejemplo: IMC = 55 / (1.65 * 1.65) = 20.2, si pesas 55 Kg y mides 1m65).

- Hacer un seguimiento de la pérdida (o ganancia) de peso si se sigue una dieta particular. Esto permite, entre otros, proceder a reajustes alimenticios si los resultados no son los esperados.

- Vigilar el peso. Cuando tenemos por costumbre estar en nuestro peso de forma (o de equilibrio), toda ganancia o pérdida de algunos kilos puede ser síntoma de un desequilibrio que habrá que corregir inmediatamente.

Los límites de pesarse
Centrarse de manera obsesiva en la cifra indicada por la báscula no tiene, por diferentes razones, ningún interés.

- El peso puede variar de 2 a 3 Kg de más o de menos, según el grado de hidratación, el tipo de alimentos ingeridos, el ejercicio físico realizado, según que haga frío o calor, que se esté estresado o relajado, según los periodos del ciclo femenino.

- No existe peso ideal. Los especialistas prefieren hablar de peso de forma o de peso de equilibrio. Esta cifra, alcanzada a la edad adulta, difiere según los individuos en función de los antecedentes (crecimiento, evolución ponderal, estado de salud) y de la herencia de cada uno, y puede cambiar a lo largo de la vida en función de ciertos parámetros. Se trata, en general, de un peso al que se tiene tendencia a volver regularmente, se haga lo que se haga.

- El peso no refleja exactamente la línea de una persona. Así, los músculos son pesados, al contrario que la grasa corporal. Se puede ser delgado y pesar más que alguien gordo que sea, sin embargo, de la misma altura.

La elección de la báscula
La elección de una báscula se hace según ciertos criterios:

- El modelo. Mecánico o electrónico, clásico o con impedancia (cálculo de la masa corporal y la grasa corporal).

- El peso máximo tolerado. Generalmente hasta los 180 Kg.

- La pantalla: más o menos grande, puede ser de aguja (modelo mecánico) o de cristal líquido (modelo electrónico).

- La alimentación: mecánica, con pilas o conectado a la red.

- Las funciones. En los modelos electrónicos, puede haber funciones de memorización para el seguimiento de la evolución del peso.

Todo depende de lo que esperes, de tu perfil y del presupuesto que desees destinar.

Pesarse, modo de empleo
- Para controlar el peso con precisión, lo ideal es invertir en una báscula de impedancia, que permite medir fácil, rápidamente y con precisión la composición corporal. Este método se fundamenta en la particularidad que presenta la grasa a oponerse al paso de una corriente eléctrica, particularidad que no presentan los fluidos contenidos en el tejido muscular.

Haciendo recorrer una corriente eléctrica de baja intensidad a través del cuerpo se puede medir la tasa de grasa: cuanta más resistencia se opone a la corriente bioeléctrica, más elevada es esta tasa. En la báscula, los electrodos que permiten la difusión de esta corriente están en los pies, integrados en la superficie de la báscula. El aparato muestra casi inmediatamente no sólo el peso del cuerpo, sino también sus porcentajes de grasa y a veces de músculo, de agua, de huesos…

- El pesarse tiene que hacerse siempre en el mismo momento del día, preferentemente desnudos. Con una vez por semana es suficiente, no hay que tener en cuenta los decimales, y no hay que ocuparse más que de la tendencia máxima a los largo de varias semanas.

Consulta también:
El peso ideal
¿Por qué engordamos?

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por Elena Bonet

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