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Quemaduras solares: cómo tratarlas para que desaparezcan rápidamente

Cristina Gonzalez
por Cristina Gonzalez Publicado en 27 de junio de 2017

No tiene ningún secreto: con prevención y los cuidados necesarios, podemos evitar que las quemaduras solares nos fastidien las vacaciones de verano.

A todas nos ha pasado: después de un día de playa, llegamos a casa y descubrimos rojeces por diferentes partes de nuestro cuerpo, especialmente en aquellas donde se nos suele olvidar darnos crema solar. Hombros, pies, rodillas, espalda, ingles... ¡incluso la raíz del pelo! La falta de protección y la sobreexposición al sol pueden provocarnos quemaduras en la piel, algo que no solo resulta molesto, sino que a la larga puede ser peligroso debido a la incidencia nociva de los rayos del sol, que aceleran el envejecimiento de la piel y pueden llegar a provocar cáncer.

Para que este verano no te mimetices con el rojo cangrejo de los turistas, aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a prevenir las quemaduras solares. Y, en el caso de que ya sea demasiado tarde, te damos las claves para tratarlas correctamente, así como lo que NO deberías hacer.

Prevenir quemaduras solares

Evitar las quemaduras es algo muy sencillo que no requiere de ningún esfuerzo o truco especial: debemos cuidar nuestra piel y protegerla del sol con cremas cuyo FPS se adapte bien a ella. Pero además conviene tener en cuenta algunos aspectos básicos:

  • Lo ideal es evitar el sol de medio día: exponerse al sol entre las 12:00 y las 15:00 de la tarde puede propiciar el riesgo de quemarnos, pues es el momento en el que los rayos inciden con más fuerza.
  • Utilizar un factor de protección alto: especialmente durante los primeros día de verano (30, 35, 50) y aplicar crema cada dos horas aproximadamente o después de bañarnos en el mar o la piscina.
  • Protégete también por dentro: los alimentos ricos en antioxidantes que contengan vitamina E, licopeno, betacaroteno o polifenol pueden ayudarnos a reforzar la protección de la piel y a reducir sus sensibilidad frente al sol.
  • Protege también los ojos: no solo se producen quemaduras y lesiones en la piel, también en los ojos. Por eso es importante utilizar unas buenas gafas de sol si vamos a tomar el sol. Estas deberían llevar la marca CE (Comité Europeo), que certifica que las gafas son apropiadas para proteger los ojos contra las quemaduras del sol.

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¿Y si ya me he quemado?

¡Mira que te lo advertimos! Si en tu piel ya se ha formado una quemadura, debes saber que el agua fresca y la hidratación serán tu principales aliadas. Por tanto:

  • Después de la playa o la piscina dúchate con agua fresca y utiliza, a poder ser, un gel neutro sin perfumes para limpiar la zona de la quemadura.
  • Después de la ducha hidrata bien la quemadura aplicando una crema hidratante sin alcohol ni perfumes, un producto After Sun o, mejor aún: aloe vera natural.
  • Bebe agua con frecuencia, pues para ayudar a que nuestra piel se regenere no solo debemos hidratarla por fuera, también por dentro.
  • Si la quemadura resulta especialmente dolorosa se pueden aplicar sobre ella paños húmedos (mojados previamente en agua fría) y mantenerlos durante unos 10-15 minutos. Podemos repetir este proceso varias veces al día, hidratando después la zona.
  • Para aliviar el dolor se pueden tomar medicamentos comunes como ibuprofeno o paracetamol. No es recomendable tomar aspirina, menos aún administrársela a los niños.
  • NO apliques sobre la quemadura remedios caseros como pasta de dientes, vaselina o mantequilla. Tampoco es aconsejable aplicar productos que contengan benzocaína ni lidocaína

Si la quemadura presenta ampollas especialmente dolorosas o sientes malestar causado por mareos, fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o nauseas, debes acudir al médico.


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