¿Sàbes? hoy quiero besarte, siempre quiero besarte, besarte hasta el desmayo como tù me besas, desmayada, abierto el fruto de las bocas maduras, y los dedos examinan la investidura de lluvia de los que nos poseyeron sin conocer lo que guardàbamos dentro, la profecìa herida de haber rozado el amor màs amor, el amor extinguido, el amor insondable, el despropòsito de la vasta tentativa de arrancarnos la ilusiòn de una aurora boreal en la desventura amarga de las horas compartidas por los que abjuraron de la magia, y ahora te miro y me miras y tu mirada tiene un algo màs allà de tus ojos, y nos reìmos generosos, amplios, porque hemos recobrado la locura, la cordura de amarnos al extremo, sin juicio, en abundancia, soltando gorriones a las nubes crecìéndonos flores, muchas flores, al presentirnos amor mìo...
Amor mío, yo anduve ciego hasta que tus ojos me enseñaron a mirar. Después de tí todas las mujeres me parecen feas porque tu corazón es bello como una flor temprana, el remedio de tu alma me cura las heridas, y solo de tus trigales quiero al pan que me alimente hasta mi muerte.
Como compro lo que no necesito vivo endeudado, con libertad bajo fianza por contar la historia de mis fracasos en cien canciones que nunca escucho, y aunque busque tesoros frutales hundido en tu escote y mire de reojo al que no siente que el futuro recién comienza, me desvivo por cuidarte, por oírte y celebrarte; amada mía a veces en la vida sale el comodín, y te confieso que me siento menos solo desde que estoy contigo.