"Hasta que uno se compromete con su visión, hay vacilación, la posibilidad de echarse atrás, inefectividad permanente. En lo que respecta a todos los actos de inciativa y creación, hay una verdad elemental, cuya ignorancia mata incontables ideas y planes espléndidos: en el momento en el que uno se compromete, la providencia también lo hace. Ocurren entonces todo tipo de cosas positivas, que de otra manera nunca hubieran ocurrido. De la decisión nacen una serie de hechos, que ponen a favor de uno incidentes fortuitos y asistencia material que ningún hombre podría haber soñado con obtener. Sea cual fuere tu sueño, comiénzalo. La audacia tiene genio, poder y magia" (Sir Edmund Hillary)
A ti, que habitas en los confines de mi ilusión, deja que la luz de mi corazón sea tu guía.
Anímate y hallarás: La dulce palabra que te seduzca, el suave éxtasis de la más pura pasión, el abrazo tierno de fuertes brazos, ese beso que te estremece y enamora, la caricia que empieza en tu rostro y rueda hasta el alma... la ternura que sólo pueden brindar el brillo de los ojos enamorados...
El eco de un amor sincero deja la insaciable sed de brindarse por entero a la dicha sublime de adorarte.
Licencia la razón, sigue el instinto, atrévete, te estoy esperando... con una rosa en una mano, y en la otra... ¡Mi eterno Amor!
En las colinas que veo tras las cortinas, en los robles del jardín, en todos nosotros, alientan las vidas que hemos vivido. Mostramos la parte mas gastada y añeja, pero por dentro sigue moviéndose la savia sabia, y seguimos siendo niños retozones porque los sueños, no saben de cumpleaños. El tiempo marca un ritmo, pero en nuestros corazones se quedan las tonadillas de la vida, y cuando nadie nos ve, bailamos siguiendo su compás.
Ya la barca abrió las alas como un pájaro en la sombra; se estremece como un águila que el vuelo va a comenzar, y me invita dulcemente... ¿Quién me llama?... ¿Quién me nombra? No tengo a nadie en la tierra... Voy a ver qué me da el mar...
El mar está pensativo... Se dijera una laguna que se ha quedado dormida de tanto, tanto pensar... Yo me voy al horizonte para embarcarme en la luna cuando la luna aparezca rompiendo el agua del mar....
Quiero irme lejos, muy lejos... A donde ni el pensamiento, con sus alas poderosas, me pueda nunca alcanzar... la barca me está esperando con la vela abierta al viento... No tengo a nadie en la tierra... Voy a ver qué me da el mar...
En el mensaje telegráfico se trasmite un punto o una raya. Sin embargo, la comunicacion entre personas llega envuelta en un velo de sutilezas que en el acercamiento hemos de ir descifrando. Para enfrentarnos a tan complejo código de señales, contamos con el diccionario de las sensibilidades, los anteojos de la razón, la lupa de la atencion, y sobre todo, con el borrador redondeadito del sentido del humor, para enmendar los errores.