Caen las caretas deshumanizadas tras las miradas entusiasmadas hombres sin rostro desesperanzados buscando caminos tras sus fracasos y vos... que no creías en nada
Sabemos que a lo largo de la vida se cometen errores… Tu fuiste uno de ellos, mi ilusión en ti, mi amor hacia tu ser, mi sueño jamás cumplido. Y cómo es que te me escapaste, que los peces en tus ojos hoy son del mar, que injustamente tus labios dulces sean de otro, que todo tú no seas más que un sueño y que debo dejarlo ir.
Pero no se si quiero…y de ser así ¿se llevara el vació en mi estomago?, ¿dejaran de temblar mis manos? Y ¿dejaran de caer mis lágrimas? ¿Te largas con el sueño?, de ser así me despojo de ti, de lo que quise fueras y me quede queriendo…
Dichoso la otra, maldita también, pero ¿como se supone élla supiera? Y de saberlo ¿se habría detenido? Ahora eso da igual, pues te haz ido… y me muestro sonriente y feliz cunado estoy contigo, me muestro como siempre,sí tuvieras una mínima idea de lo que me duele, de cómo un mundo muere en segundos, que dejaste todo en escombros, matándome así.
Arráncame los ojos para no verte, corta mis manos para no plasmarte, y mis pies para no encontrarte, mi corazón para no sufrirte, córtame completa y cuélgame en tu habitación, presume el ejemplar de tu única idiota enamorada.
Y ¿se supone que yo supiera que al hallarte te desearía y que al confiarme correría tal suerte? Detesto mis oídos, culpo a mi boca, maldigo mis hombros, escupo mis pies, aborrezco mis brazos pues por su culpa tengo hoy esta pena y ahora a estas horas de la madrugada, después de repetirlo y escribirlo, después de llorarlo y gritarlo, después de matarlo me doy cuneta que no es tu culpa… No fuiste tu quien me obligo a quererte No dijiste cosas que me dieran alas Pero ahí estabas, tan cerca, tan simple No amor no es tu culpa y aun así no paro de cuestionarme, de escribir, no acabo de comprender, pero se que solo pecaste de ser sincero al decirme en tu tono tierno “Te quiero como amiga”.
Debo vivir con ello, debo ver tu cara como “amiga”, besarte como “amiga”, pero como tu “amiga” la situación me obliga a ser honesta contigo… No quiero verte, recordarte o saber de ti de ningún modo, ya me haz regalado infelicidad, te suplico por un poco de tu indiferencia y desprecio, de olvido y de odio, y si aun con ello no te olvido, si no te dejo.
Será más que evidente…que ya no deseo seguir viviendo.
Ahora en el silencio de la noche me vuelvo a encarar con mi pasado... no puedo evitar pensar y vuelvo a encender el kinké de las emociones... emociones incontroladas, recuerdos que se entremezclan con lágrimas.
La impotencia de ver como se me escapa de mi vida todo aquello que amo, esos seres que nunca más volverán y un sin fin de cosas que de la misma manera que aparecen, se esfuman sin poder hacer nada por evitarlo ¿o quizás sí?...
Hoy, ahora, en este instante, en mi soledad... dejo que ese caparazón que uso día a día caiga a mis pies; me miro al espejo y veo en mis propios ojos esa tristeza que trato de esconder, necesito descargar mis emociones y dejar que mi tormento huracanado me envuelva... pero a veces noto como me dejo llevar... ¡me arrastra! Es cuando realmente me asusto de todo e intento poner fin... ¿o no?... a veces ya es tarde, y mi mente se vuelve tumultuosa... todo se vuelve contra mí, algo me grita una y otra vez...
"¿Que has hecho? Cuantos errores cometidos, mi insensatez, mi egoísmo... y que por mi culpa muchos seres queridos han sufrido y los he arrastrado conmigo a este túnel sin luz, a este laberinto que es la vida, a la tristeza"... ¡No es justo!
Es ahora en estos momentos cuando me planteo que cosas buenas puedo ofrecer a mis hijos, a mis amigos... porque es lo único que me queda... y no hallo respuesta alguna.
... Ya es tarde, es... como si una película pasara a gran velocidad por mi mente, "es mi propia vida" "todos mis errores"... todo es agridulce... y un dolor se apodera de mí, nada ni nadie puede hacer nada... es mi dolor. Sé que suena duro... más cuando soy yo la que siempre ha dicho hasta la saciedad que hay que compartir tanto lo bueno como lo malo... y me consta que debo aprender a recibir, a aceptar... pero me refugio en mi caparazón y me aparto... quizá a lamerme mis propias heridas...
Sigo divagando por el cosmos de los sentimientos, buscando sin buscar, y sin saber que quiero, pero eso sí, cada día que pasa sintiéndome más vacía y más hastiada de todo, es como si ya me conociese el paisaje de la vida, y de alguna manera necesitase otras cosas más frescas.
Quizás mañana esté de nuevo encima de la ola, quizás no me deje hundir y solo me deje mecer por ella...