Alcohol Un vaso de vino (120ml)87 Un pinta de cerveza 182 Una medida de vodka (25ml)55 Un vaso de jerez (50ml)68 Una ración de Baileys (37ml)129 Una ración de ginebra (25ml)87
Pan y bollería 65 Una galleta84 Una galleta bajo en grasa79 Pan blanco (una loncha/37gr)140 Pan integral (una loncha/36 gr) Un donut (49gr) 74
Bebidas Café (una taza 220 ml)139 Un bote de coca cola (330ml)88 Zumo de naranja (200 ml)29 Una taza de té (270 ml)15,4
Comida rápida Un Big Mac (215 gr)379 Una hamburguesa con queso (379 gr)195 Kentucky Fried Chicken (67 gr)254 Una hamburguesa (108 gr)171 Una pizza deluxe (66 gr)263 Pizza normal (135 gr)279 Patatas deluxe (135 gr)492
Suelen englobarse dentro del grupo de frutos secos, si bien no son tan energéticas como se cree en general
En cuanto a su aporte energético, una ración de unos 50 gramos de pipas sin pelar (25 gramos una vez peladas) aporta unas 140 calorías (25 gramos de almendras aportan 144 calorías, una manzana grande 130 calorías y un vaso de leche entera 160 calorías). El nutriente mayoritario son las grasas poliinsaturadas; contienen 24 gramos de grasa total por 100 gramos de porción comestible. Este tipo de grasas ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, por lo que contribuyen a reducir el riesgo de enfermedades asociadas a riesgo cardiovascular. También son fuente de proteínas (11,4 gramos por 100 gramos), hidratos de carbono (9,6 gramos por cada 100 gramos) y fibra. En cuanto a otros nutrientes destaca su aporte de minerales como cinc y hierro y de vitaminas como la tiamina o B1, el ácido fólico y la vitamina E. Además de la vitamina E, contienen otros compuestos no nutritivos también de acción antioxidante (colina, betaina, lignano y ácidos fenólicos), cuyo consumo se relaciona con un menor riesgo de enfermedades degenerativas, cardiovasculares y de cáncer.
El té constituye la segunda bebida más consumida en el mundo, sólo después del agua. Dos tazas de té verde tienen el mismo contenido en vitamina C que un vaso de zumo de naranja. En China se tomaba hace más de 3.000 años
Aplicaciones cosméticas El té verde es un ingrediente incorporado en la cosmética desde sus orígenes. Entre las propiedades beneficiosas para la piel podemos señalar:
Cicatrizante: su acción calmante y cicatrizante se ha probado en picaduras de insectos, abrasiones, cortes y heridas en general. Bactericida: el aceite esencial extraído del árbol del té posee una potente actividad antimicrobiana y antiinflamatoria. Estimulante: del sistema nervioso central que aporta energía y revitaliza la piel. Antiedad: su efecto antioxidante lo convierte en una sustancia extraordinaria para prevenir el envejecimiento cutáneo. Combate la formación de radicales libres y repara los daños que ocasionan. Refrescante: por su agradable aroma se utiliza en productos de aromaterapia, que además de actuar a través de la piel, lo hacen también por vía olfativa.
Hoy se sabe que el té verde, además de ser una bebida deliciosa, es un preventivo del cáncer, la obesidad, el envejecimiento y la artritis. Sus beneficios para la salud eran conocidos por los sabios de Oriente desde los tiempos de Buda.
El té verde hace que los carbohidratos se liberen lentamente, evitando los aumentos excesivos en los niveles de insulina de la sangre y favoreciendo el consumo de grasas. Sus hojas verdes no fermentadas, contienen más cantidad de catequinas, vitaminas (B2, C, D, E y K), y beta caroteno que el té negro común, además de minerales como el magnesio, el potasio, el zinc, el selenio y el flúor (este último, como se sabe, refuerza el esmalte dental y evita las caries).
Se trata de un alimento curativo y saludable muy adecuado para aquellas personas que nunca hayan hecho dietas, quienes quieran abandonar algún hábito alimenticio o recuperarse de alguna enfermedad. Purifica el organismo equilibrándolo al eliminar los desechos tóxicos acumulados en el intestino. Asimismo, comer únicamente kitcheri, yogurt y frutas durante 40 días, nos hará perder peso, volviéndonos más sensibles y despertando nuestro olfato, oído, tacto, vista hasta sentirnos más ligeros y, a la vez, energéticos.
Esta dieta yóguica de origen hindú, cargada de magia, se basa en comer durante 40 días este plato completo y nutritivo elaborado con arroz integral, soja verde y verduras. Los aminoácidos del cereal se combinan con los de la legumbre de tal forma que dispondremos de las proteínas necesarias, lo que otorga a este plato un valor proteico semejante al de la carne pero libre de sus efectos nocivos y tóxicos. Además, las verduras nos aportarán los minerales y las vitaminas, y la fruta, entera y fresca, completará su efecto regulador. Al carecer de grasas, la energía la tomaremos de los hidratos de carbono. Con esta dieta yóguica, adecuada para realizar en tiempos de frío, no se puede comer otra cosa que kitcheri, yogurt (mezclado con el kitcheri) y fruta.
La fruta y el kitcheri no se comen juntos, dejaremos pasar al menos dos horas entre la toma de un alimento y el otro, por ejemplo si decido desayunar fruta, no comeré kitcheri hasta la próxima comida o viceversa.
¿Cómo se prepara el kitcheri? Como la soja verde tarda en cocerse más que el arroz integral, la pondremos a remojo la noche anterior. Necesitarás al menos 45 minutos para que el plato esté cocinado. Coceremos a la vez la soja y el arroz; las verduras se van añadiendo según su consistencia.
Puedes elegir las hortalizas que quieras, combinando diferentes en cada ocasión para que el plato sea variado (ajo, cebolla, calabacín, brócoli, berenjena, alcachofas, zanahorias, acelgas, etc.). ¡Cuida de no mezclar alimentos flatulentos, como patatas y coles! Evita también mezclar muchas verduras cada vez.
También puedes añadir las especias que desees: cominos, cúrcuma, curry, pimentón, laurel, etc. Con estas combinaciones conseguirás sabores distintos que harán la dieta yóguica menos monótona. Puedes sumar el picante: guindilla, cayena, pimienta, que estimulará el elemento fuego y facilitará las digestiones. El yogurt será muy adecuado en este caso, rebajando el sabor picante; se coloca un cuenco al lado del plato y se come a la vez que el kitcheri.
Come tanta cantidad como quieras de kitcheri y de fruta, siempre que no los mezcles. Esta dieta yóguica se regula por sí misma, hasta llegar el día en que sólo comerás lo necesario, y dejarás de echar de menos otros alimentos. La consistencia final del plato ha de ser blanda, casi puré, pues se trata de un plato predigerido. Si preparas una buena cantidad de kitcheri (por ejemplo medio kilo de arroz para medio kilo de soja) durará hasta tres días en la nevera (heladera), lo que te ah