no te alejas de mi mente, aunque estés físicamente ausente extraño tu censura y tu malicia, tu andar sereno y preciso que complementan mis vicios, mis caprichos, mis excesos extraño mucho tus besos y tu sexo sano y seguro.
No importa si yo me apuro, en recordarte que te quiero para calmar tus desvelos, que siempre te han preocupado extraño tus advertencias, tus llamadas de atención tus caricias, tu devoción, tus críticas y tu empeño en hasta observar mi sueño, cuando aparentemente dormida no escatimas las medidas, para saciar mis deseos.
HIJA...hermosa palabra, chiquita pero más grande que todo el universo, palabra que se siente en el corazón, en el alma y que uno daría la vida por mantener esa palabra siempre viva.
Se que mañana la luz inundará mi vida, Y que Dios tomará mi mano cansada. Se que un paso seguirá al otro sin que lo pida, Y que las lágrimas olvidarán mi mirada.
Se que pasado mañana me sorprenderá riendo, Firmemente avanzando en un camino soñado. Acaso después de todo me encuentre sintiendo, Esa paz tan esquiva, ese amor anhelado.