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| Paradójicamente,
lo que os une es la extrema libertad que existe en vuestra
pareja. Nada, ni nadie os obliga a seguir al otro, en caso
de que no os apetezca. Y si te abandona durante una fiesta,
o incluso durante varios días, aprovechas para ver
a tus amigas, para quedarte en casa y disfrutar de la tranquilidad
leyendo un libro o para terminar uno de tus múltiples
proyectos. Eres de las que piensan que lo importante es realizarse,
alcanzar los deseos de cada uno y conseguir lo que te propones.
Es formidable tratar de conciliar tu evolución personal
con la de tu pareja. De todas maneras, es posible que tengas
que negociar con tu pareja, con relativa regularidad, lo que
deseas hacer para preservar esta formidable independencia.
Los roces son inevitables para defender tus puntos de vista
y conseguir que se respeten tus deseos. A este tipo de convivencia,
no le falta pimienta, por lo que no corres el riesgo de sentirte
invadir por la rutina. A pesar de que ello exija demasiados
sacrificios o peleas, trata de comprender vuestra sed de independencia.
¿Sufristeis mucha presión durante vuestra infancia
o adolescencia? ¿Tuvisteis que luchar para encontrar
vuestro lugar en el seno de vuestras respectivas familias?
Tratad de calmar vuestros miedos para poder adoptar una modo
de vida que pueda facilitar y mejorar vuestra convivencia.
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