Te cuesta mucho
trabajo soportar una ruptura. Tu equilibrio emocional se ve bastante
afectado por este tipo de situaciones. O acabas encerrándote
en ti misma (no te apetece ver a nadie, sientes que el mundo es
tremendamente injusto...) o te pones furiosa (¿pero quién
se cree que es ése que te ha dejado sin pedirte permiso?).
Es posible que este tipo de acontecimientos tome la forma simbólica
de una emoción que resuena en lo más profundo de ti
misma. Puede que en realidad se trate de un deseo intenso de ser
amada y reconocida. Inconscientemente necesitas sentirte segura
a través de tus relaciones. Por ello, son los demás
los que te procuran el sentimiento de existir. Das bastante importancia
a tu mundo exterior. Sería conveniente comprender porqué
te sientes amenazada cada vez que se produce una separación.
Puede que ya en tu infancia, te costase bastante trabajo controlar
las frustraciones. O es posible que tus padres hayan pensado que
no había nada malo en ceder a todos tus caprichos.
En el futuro, trata de desdramatizar la situación para poder
controlar tus emociones y no dirigir toda tu ira y frustración
hacia la otra persona. Al aceptar el papel activo que juegas en
las rupturas, dependerás mucho menos de los demás.
De esta manera, reducirás los riesgos de repetir una y otra
vez los mismos esquemas... |