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No estás contenta con tu apariencia física.
Puede que no te guste tu cuerpo, tu peso, tu talla
Si es así, a veces tienes tendencia a pensar que la
naturaleza no te ha tratado bien y que todo es mucho más
difícil porque no estás "a la altura",
o que las cosas no avanzan como te gustaría. Tus deseos
y tus ideas no se corresponden con tu apariencia física.
¡Intenta no culpar a tu físico de todos tus males!
¿O puede que estés más bien obsesionada
con un defecto en concreto?
Crees que los que te rodean juzgan igual que tú
ese pequeño defecto. ¡Te imaginas que es lo
primero que salta a la vista de todo el mundo! Procura que
ese punto débil no te haga la vida imposible.
¡De tanto pensar en ello podrías olvidarte
de tus otras cualidades! Puede que tu complejo date de tu
adolescencia si no viviste bien esta etapa de transformación.
Es posible que los que te rodearon no supieran darse cuenta
de tu malestar. Intenta no escuchar esa voz negativa que
te dice que no eres guapa, y trabaja para mejorar tu estima
personal. Aprenderás a darte cuenta de todo lo que
los demás aprecian de ti.
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