Los animales
aparecen a menudo en los sueños. Representan de un modo general
el universo de los instintos, de las pulsiones primigenias. Son
las fuerzas vivas que necesitamos de forma imperativa en nuestra
existencia. Sin ellos no hay energía vital. Componen un eslabón
intermedio entre el mundo mineral y el mundo de los humanos. En
este sentido participan de ambos mundos. Por una parte están sujetos
a las leyes de la naturaleza que escapan totalmente a nuestra voluntad
e incluso a veces a nuestra conciencia, como la ley de conservación
de una especie. Por otra, los animales están muy próximos al hombre
por su capacidad para sentir y comprender ciertas cosas. Animado
por esta dualidad, el mundo animal nos reserva muchas sorpresas.