
El gato y la casa
El
gato simboliza el instinto ligado al espacio femenino. Es el guardián
del hogar, el que representa el confort y la seguridad interior. El
gato asociado a la casa es signo de tranquilidad y paz de espíritu.
Asimismo expresa la necesidad de tener un espacio propio, un lugar en
el que poder reencontrarse y alimentar las propias fuerzas. Es un signo
femenino que puede concernir tanto al hombre como a la mujer.
Gato negro, gato blanco
El gato negro se asocia con el destino. Por lo general indica que existe
el riesgo de que se produzca un acontecimiento funesto o desagradable.
Sin embargo esta idea supersticiosa no es siempre válida y la presencia
de un gato negro evoca en tal caso la necesidad de un retorno al hogar
y al universo de la intimidad hasta entonces un poco mal encauzado.
Es pues síntoma de una necesidad de interiorización. El gato blanco
por el contrario evoca la llegada de un acontecimiento feliz, como un
nacimiento, o bien puede anunciar una reconciliación con su feminidad
por parte de la mujer, o con su universo más íntimo y sensible por parte
de un hombre.
Gato agresivo
Un gato que ataca es la expresión de un aspecto sensible que agrede
a la persona en cuestión. Ya sea porque la persona ha descuidado su
intimidad y ésta se venga, (algo que puede ocurrir bajo la forma de
una enfermedad leve). Ya sea porque una persona del entorno desea a
escondidas algún mal a la persona. Hay que estar vigilante y tratar
de comprender que pasa.
Gato muerto
La presencia de un gato muerto o moribundo refleja que la persona no
se cuida lo suficiente, ya sea en el aspecto físico, al no arreglarse,
ya sea en el plano psíquico, al hacer oídos sordos a sus deseos más
íntimos. La cuestión que debe plantearse la persona es qué tipo de vida
le conviene verdaderamente. Urge la necesidad de lograr una seguridad
material y psicológica.
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