La
serpiente es el primer animal que aparece identificado en la Biblia.
Es el que empuja a Eva a comer la fruta prohibida y a transgredir
por tanto la Ley de Dios Padre y también a hacer el amor con Adán.
La serpiente representa al instinto del conocimiento; simboliza el
despertar y la curiosidad. Asimismo está ligada al instinto sexual.
La serpiente tiene una doble naturaleza, por una parte eleva el espíritu
hacia el mundo espiritual y desarrolla el conocimiento, y por otra,
estimula los instintos más básicos buscando desarrollar la sexualidad.
Su ambigua naturaleza le confiere tanto la capacidad de matar como
la de curar. Es un animal paradójico. Serpiente amenazante
Una serpiente en actitud amenazante es un deseo que pone en peligro
la estabilidad emocional de la persona. Este deseo es por lo general
de orden sexual, aunque no siempre. Puede tratarse tanto de un deseo
de la propia persona como del de otra persona hacia ella. Eso se verá
según el contexto del sueño. En cualquier caso, se trata de un deseo
no aceptado o no aceptable por parte de la persona interesada, de
ahí el aspecto amenazante de la serpiente. Serpiente enroscada
Las serpientes enroscadas sobre sí mismas simbolizan el ciclo de la
vida. Representan un momento de resurgimiento o de necesidad imperiosa
de que esto ocurra en caso de que la persona atraviese un momento
de fatiga. Es una imagen poderosa que puede constituir una especie
de reconstituyente psíquico seguido de grandes cambios. La persona
debe protegerse mejor de las dificultades de su existencia. Serpiente hablando Una
serpiente que habla representa el universo del conocimiento y de la
sabiduría. Sus palabras son mensajes del interior más profundo de
la persona, el que señala la oportunidad de hacer o de no hacer una
determinada cosa. Es recomendable escuchar estas palabras. Si no son
palabras claras, hay que buscar la propia voz interior porque así
lo pide la situación personal de la afectada. Serpiente despertando
Una serpiente dormida que se despierta simboliza un deseo que ha estado
enterrado durante mucho tiempo y que vuelve a la conciencia de la
persona. Esta energía vital comporta una parte ligada a la sexualidad
y a la creatividad. Es esencial tener en consideración este despertar
ya que procede de los fundamentos del ser de la persona concernida.
Y no hay que tener miedo, sino buscar cómo conocerlo y comprenderlo.