
La
lluvia cae del cielo y en este sentido es como el maná, el alimento divino
descrito en la Biblia. Aporta nuevos recursos y arrastra las energías
psíquicas negativas. La lluvia renueva las energías de la persona y la
libera de todo aquello que pueda entorpecerla psicológicamente. La lluvia
despeja los sentimientos negativos.
Ahora bien, la lluvia también es destructora si es demasiado abundante.
Se trataría entonces de una dramatización de los acontecimientos. La persona
sobredimensiona el mundo pasional y sentimental. Necesita racionalizar
un poco más su vida.
Inundación : La inundación es sinónimo de un exceso
de impulsos afectivos. Hay que procurar llevar las aguas a su cauce
siendo lógicos y razonables.
Sequía : La sequía por el contrario significa que las emociones
no tienen suficiente cabida en la vida de la persona. Ésta necesita
poner más afecto en sus relaciones.
Lluvia coloreada: Una lluvia con diferentes colores aporta
elementos diferentes a los del agua, como por ejemplo los de la
tierra. Esta mezcla manifiesta que hay aspectos en la vida de la
persona que demandan una revisión al hallarse en un estado de confusión.
Dependiendo del contexto, también puede simbolizar una renovación
de carácter positivo.
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