

Hacer
el amor es un encuentro íntimo y erótico cuyo sentido último implica mucho
más que un mero juego de seducción. La persona conoce a partir del sueño
una experiencia transformadora de su ser. El acto amoroso significa o
bien que hay una necesidad erótica insuficientemente satisfecha en la
vida de la persona, o bien que ésta última atraviesa o va a atravesar
cambios psíquicos importantes. En este caso el hombre que protagoniza
el encuentro tiene su importancia para comprender la naturaleza de las
transformaciones psíquicas en curso. Por ejemplo, si la persona hace el
amor con su jefe de oficina, el cambio concierne a la manera en que la
interesada vive sus ambiciones profesionales. Si la persona hace el amor
con su tío, se trata de una transformación de la imagen de sí misma en
cuanto a mujer.
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