

¡Qué
desgracia! Nuestra pareja, ante nuestros propios ojos, se lanza sobre
otra para ligar con ella o peor aún, ¡ para hacerle el amor a esa desvergonzada
! Este tipo de horribles sueños nos dejan un sentimiento de frustración
y de impotencia e incluso a veces de temor. De hecho, la implicada no
se siente una mujer capaz de retener a su pareja. El problema reside precisamente
ahí, en ese sentimiento de inferioridad con respecto a su valía femenina
y a su atractivo personal. Se trata de rehabilitar dicha valía en sí misma
y también de abandonar el escurridizo terreno de la inseguridad conyugal.
Siempre son posibles mejoras y esfuerzos por acercarse a ese tipo de mujer
seductora y atractiva capaz de retener al hombre escogido a su lado.
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