

El
interior de la casa ilustra nuestra vida interna y los diferentes elementos
de nuestra personalidad. Un piso amplio representa una vida interior rica.
Por el contrario, un estudio de pequeñas dimensiones simboliza una dimensión
interna limitada en donde uno se puede sentir con falta de espacio o a
veces hiperprotegido. Un interior armonioso y cuidado muestra un entendimiento
con uno mismo, mientras que un hogar desordenado evoca una cierta falta
de orden en nuestras ideas y en la forma de llevar nuestra propia existencia.
Un piso o una casa vacía representa un sentimiento de soledad o una necesidad
de limpieza interna para recomenzar de cero. Un interior lleno de muebles
y de cachivaches simboliza un pasado muy cargado, que puede ser tanto
positivo como negativo. Un interior que nos resulta extraño nos hace descubrir
aspectos de nosotros mismos hasta entonces desconocidos. El ambiente de
la casa es la imagen del propio humor interno, agradable, lúgubre, limpio
o revuelto, acogedor o afligido, etc.
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