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Una persona ya fallecida en la vida real regresa viva en un sueño. Lo más frecuente
es que se trate de una persona de la propia familia, un padre, una abuela. El
retorno de este pariente significa que la persona necesita un apoyo afectivo y
psicológico. El pariente se convierte en una especie de ángel de la guarda para
ayudar a la persona en su vida presente. Se debe de tener en cuenta que aunque
el fallecido tuviera mal carácter cuando vivía, la vuelta del difunto en el sueño
viene acompañada de sosiego y procura paz de espíritu a la persona implicada.
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