
| Regularmente,
estamos sometidos a problemas que nos contrarían. Algo que terminar urgentemente
en el trabajo, una amiga que necesita contarte sus problemas o simplemente, las
quejas de una compañera de trabajo. Hacemos frente a todas estas cosas
que tenemos que hacer, de la mejor manera posible. Pero estas tensiones necesitan
una enorme reserva de energía, obligándonos sin cesar a renovarla.
Algunas personas consiguen encontrar nuevas fuerzas. Otras, tienen más
dificultades y explotan ante tanta presión. ¿Cuál
es tu caso?
¿Sabes
reanimarte, para recobrar la energía perdida? |
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L. B.
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