Regla n.° 1: Define tus deseos.
Antes de sumergirte en este tipo de decoración debes determinar hasta qué punto deseas llegar. Reflexiona bien acerca de ello, pues no hay término medio: si, por ejemplo, decides dar un toque llamativo a las paredes deberás obligatoriamente deshacerte de tu sofá de diseño o de la cómoda estilo imperio. El resultado debe ser coherente, trabajado y cuidado al detalle.
Regla n.° 2: Quédate con los muebles bajos.
La decoración oriental tiene la particularidad de no exigir grandes muebles. Un aparador y una buena alfombra mullidita van más que bien con este estilo. En lugar de un sofá, elige una cómoda banqueta, olvídate de las butacas y distribuye grandes y mullidos cojines por el suelo. Conseguirás crear un ambiente cálido y rebosante de energía.
Regla n.° 3: Siente los colores.
En cuanto a los tonos de la pared, tienes donde elegir:
-Si buscas una atmósfera marroquí con colores cálidos opta por el púrpura, el naranja y añádeles pinceladas de verde o turquesa.
-Si prefieres algo más cercano a Túnez, opta por el contraste azul-blanco, grandes referencias al mar y al cielo.
Elijas el que elijas, juega con los matices y evita igualarlo todo: sólo puede haber un color dominante, pero tú decides dónde; en las paredes, las cortinas o la banqueta.
Regla n.° 4: Cambia el estilo de los suelos.
Para el revestimiento del suelo elije baldosas de cemento mate o un suelo de hormigón tintado estilo rústico. Y, recuerda, nada de encerados.
A continuación, van las alfombras. No temas sobreponerlas ni combinar colores y motivos.
Finalmente, el conjunto de la decoración oriental se concentra a nivel del suelo así que distribuye por él los jarrones, las lámparas y los cojines. Sólo hay una palabra clave: ¡pro-fu-sión!
Regla n.° 5: Trabaja el ambiente.
El objetivo es, ante todo, lograr un ambiente cálido. Para conseguirlo, céntrate en una iluminación indirecta y multiplicar las velas, los focos y los apliques. Si persistes en mantener tus luces, puedes hacerlo, pero con la condición de cubrirlas con pantallas para obtener una luz tamizada. Sí, sí, como lo oyes, hay que evitar a toda costa las luces crudas y frías.
Regla n.° 6: Opta por lo metálico.
Es preferible elegir objetos de malla, cobre, zinc y níquel, redondos o con forma redondeada, grandes bandejas de metal, cobre plateado o trabajado a martillo.
Regla n.° 7: Dale un toque de autenticidad.
Aquí tienes el detalle que marcará la diferencia:
-Una bandeja con un frasco lleno de esencia de flor de naranjo o cualquier otro perfume que desprenda un olor delicado y sedoso.
-Un jarrón con agua salpicado de flores de jazmín.
> Si quieres saber más:
Nuestro agradecimiento a Bénédicte Régimont, asesora de decoración.
Visita su web: www.felicie-le-dragon.com
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