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Cena de Nochevieja: 10 trucos infalibles para un gran buffet

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 2 de agosto de 2016

¿Vas a celebrar la cena de Nochevieja en casa este año? Sin duda, juntar a tus amigos y cenar, brindar y tomaros las uvas todos juntos es un plan de lo más divertido. Pero si lo que te preocupa es cómo hacer para tener controlado cada detalle, desde la preparación de la mesa hasta las recetas de Navidad, te aconsejamos que elijas la opción del buffet. Y además, te damos algunos consejos que nunca fallan.

Recibir a 10 o 20 personas en tu casa no debe ser algo improvisado. Para hacerlo de la mejor manera y sin estrés, lo ideal es que sigas nuestros consejos y atiendas tanto a la comida como a los gustos de tus invitados, a la presentación de la mesa y a qué hacer el día después con las sobras. ¿Nuestro consejo? Anticípate y ten controlados todos los detalles para conseguir una Nochevieja inolvidable.

1. Encuentra el mejor lugar para tu buffet

Si haces la cena en el salón, que suele ser la estancia más grande y acogedora de la casa, deshazte de todo aquello que sea frágil y despeja al máximo el espacio en general. Así, tus invitados podrán moverse con total libertad sin miedo a romper algo. Si tienes los muebles de madera, piensa en poner posavasos que, además, darán un toque de distinción a tu mesa.

Pon la mesa del buffet contra una pared si es posible, y ten en cuenta que para un importante número de personas, hace falta como mínimo una mesa de un metro y medio. Lo ideal sería poder crear varios puntos de abastecimiento: por lo menos, uno para bebidas, y otro para comida, para que los invitados puedan pasar de un lado a otro. Todo ello teniendo en cuenta el espacio del que dispongas en casa.

Y lo más importante. Sé práctica y utiliza una vajilla de usar y tirar: hoy en día puedes encontrar diseños muy originales y navideños. ¡Te ahorrarás tiempo de limpieza! También es imprescindibles que pongas muchas cucharitas y servilletas de papel (mínimo 3 por invitado), así como poner cuencos vacíos, para que vayan tirando todo, desde huesos de aceitunas hasta servilletas, por ejemplo.

Y por último, para crear un ambiente de fiesta: villancicos navideños, manteles a juego, luces adecuadas, incluso velas...

2. Elige la comida que mejor se adapte a este formato

Lo ideal es preparar un plato caliente. Lo habitual es que sea carne o pescado pero en esta ocasión te proponemos algo más original, ligero y cómodo para grandes grupos. ¿Qué te parece una quiche, un pastel salado, o alguna crema o consomé servido en tacitas coquetas?

¡Ojo! Debes pensar también en la posibilidad de que haya vegetarianos, en aquellos que no comen pescado crudo o queso (por ejemplo, las mujeres embarazadas), e incluso en la posibilidad de que haya algún diabético. En este último caso, lo más importante es que compres algún turrón y polvorones sin azúcar, que hoy en día es fácil encontrar en cualquier supermercado. Debes tener también en cuenta las alergias alimentarias de tus invitados, como, por ejemplo, recetas para celíacos o para intolerantes a la lactosa.

Evita los menús monotemáticos, como los de charcutería o queso. Tienes que conseguir que la mayoría de tus invitados recuerden tu cena como algo especial, debes poner un poco de todo: carne, pescado, verdura, fruta… Intenta que sean platos que puedas preparar con tiempo y puedas tener un rato libre antes de la cena para relajarte, arreglarte y dedicarte a ti misma.

3. Calcula bien las cantidades

Es bueno que tengas en cuenta que la gente come menos en un buffet que en una cena sentada. Esto se debe a la variedad de platos, de distracciones, de cambios de conversación constantes... Así que a la hora de cocinar, ten en cuenta las cantidades para no excederte demasiado.

Para cocinar en su justa medida, a la hora de preparar las cantidades, lo mejor es que calcules todo en peso, de acuerdo con el número de invitados. Por ejemplo, una porción de 70 g de foie gras o de 100 g de salmón ahumado por persona es más que suficiente. Si prefieres la fórmula entrada/ plato principal/postre, bastará con que cocines cada plato para 6 personas, y multiplicarlo en función del número de invitados. ¡Así de fácil!

Otra cosa que debes tener en cuenta: la hora de llegada de tus invitados. Cuanto antes vengan, más comen... Por ejemplo, algunos cocineros cuentan la cantidad en función de las horas.

4. Especial atención al aperitivo

Una de las maneras que tienes para conseguir un buen buffet que, además, sea económico es, por un lado, que cuides mucho el aperitivo, ya que el picoteo quita antes el hambre y, por otro lado, que reduzcas el número de platos calientes que no suelen triunfar tanto.

Lo mejor es que prepares unos diez platos diferentes para el aperitivo. ¡Así habrá entrantes para todos los gustos! La idea es poner un poco de todo, desde algún plato con un toque exótico, como raviolis chinos (congelados o encargados), rollitos de primavera, tortilla de patata, sushi... Hasta unos canapés y sándwiches variados.

Si no tienes demasiado tiempo o no eres lo que se dice una cocinillas, quizás puedas optar por algunas tablas de patés o quesos untables para combinar con un buen pan.

5. La bebida, ¿cómo acertar con la cantidad?

Aquí también debes tener en cuenta los diferentes gustos. Lo primero: con o sin alcochol. Y, desde luego, no olvides las jarras de agua, que a lo largo de la comida serán demandadas por alguno de tus comensales. Durante la comida calcula que tomaréis una botella de vino o refresco por cada 3 personas aproximadamente. Y ya para el brindis, cuenta con una botella de champagne para cada 4 personas.

Aunque en la calle haga frío, los hielos no pueden faltar. No tienes por qué llenar tu frigorífico de botellas. Utiliza tu balcón o terraza, o un cubo con agua helada para que se mantengan bien frescas.

Puedes preparar también un ponche, una sangría o algún cóctel que no suelas beber a menudo, ya que se puede hacer en grupos grandes y es una bebida que encaja a la perfección con el aperitivo. O algo aún más chic, un Bellini o un Mimosa, champagne con zumo de melocotón o con zumo de naranja respectivamente. Prepáralo siempre en una jarra transparente para captar la atención y despertar la sed de tus invitados.

Y algo divertido: deja encima de la mesa licores y zumos variados, una coctelera, y un libro de preparación de cócteles. ¡Y que tus invitados se dejen llevar!

6. Busca algunas recetas ligeras

Como ya hemos comentado, lo aconsejable suele ser preparar unos 10 platos de picoteo. Dado que los buffets suelen tener demasiadas cosas, el truco para evitar una indigestión está en preparar entrantes suaves y ligeros.

¿Cómo hacerlo? Recurre mucho a las verduras. Tu cuerpo y el de tus invitados también lo agradecerán. Puedes preparar, por ejemplo, quiche de verduras o tarta de verduras, hortalizas acompañadas de alguna salsa de queso....

Algunas de las combinaciones de alimentos más acertadas son: alcachofas + foie, apio + jamón o mango + magret de pato ahumado. Además de que su combinación de sabores sea un éxito, su colorido resulta muy vistoso para verlo en pinchos.

Un consejo: intenta poner diferentes tipos de pan en los canapés, así cada invitado encontrará uno a su gusto. Quizás estos alimentos ligeros que te proponemos a continuación puedan servirte de inspiración.

7. La presentación, un punto imprescindible

Ten en cuenta que la mayoría de las cosas que prepares deberían poder comerse con la mano. Así ahorrarás en cubiertos y no tendrás tanto trabajo a la hora de recoger y limpiar al día siguiente. Para ello, lo idóneo es hacer algo sencillo y apetecible: olvídate de platos que goteen o que sean pegajosos, y decántate más hacia brochetas y piscolabis.

Las cucharas para los aperitivos están muy de moda y permiten hacer mezclas interesantes como, por ejemplo, guacamole+huevo, salmón+ queso, jamón+ melón...

Otra idea pueden ser las verduras con salsas y cremas en vasitos de plástico. ¿Nuestras favoritas? Apio+ hummus, zanahoria+ roquefort, berenjena+mostaza, gazpacho+huevo... Y, por supuesto, otra de las opciones favoritas son las brochetas frescas: mozzarela + tomatitos cherry, manchego + membrillo, roquefort + uva, comté + albaricoque seco...

8. El broche final muy dulce

Las grandes tartas y los dulces ostentosos ya no están de moda. Mucho mejor que sean unos pequeños pastelitos para picotear, como en el aperitivo. Imagina que son como fuegos artificiales azucarados, mezclando los sabores: panna cotta, cremas, bizcochos, pastelitos, o alguna mini delicatessen.

Decántate por esas pequeñas tarrinas de helado de dos sabores que siempre gustan a todo el mundo. Así, te librarás de las grandes tarrinas de helado, que acaban derritiéndose y manchando todo.

Pero si realmente quieres dejar a tus invitados más que satisfechos, puedes preparar o comprar en una pastelería mini vasitos de tarta de queso, de brownie de chocolate. Y, ¿qué te parecería preparar tus propios cupcakes? Todo un acierto al que nadie se podrá resistir!

Nuestro test quizás pueda sacarte de dudas a la hora de escoger el tuyo:

9. ...Y frutas para terminar

No te limites a los postres dulces, perdición de los más golosos, sino que debes contar también con algo de fruta para refrescar a tus invitados. De hecho, alguno de ellos te agradecerán que pongas un punto y final ligero a tu buffet, después de las copiosas comilonas navideñas.

Además, el sabor de la fruta congenia muy bien con el del champagne, que se suele servir al final de la cena. Además, puedes permitirte ser original, ya que las frutas exóticas abundan en esta época del año.Y para no caer en la la clásica macedonia, decántate por las brochetas de fruta fresca. Prueba con la mezcla de colores: mango-piña, higo-uva... Y no dudes en añadir algunas hojas de menta entre cada fruta para el cambio de sabor. Puedes añadir también azúcar, canela, vainilla... ¡Un mundo de posibilidades!

10. ¡En esta casa no se tira nada!

No dejes la tarea de recoger para el final de la cena. Aunque en un principio te pueda parecer más engorroso, es mejor que vayas recogiendo a medida que transcurre la noche, al menos lo más superficial y aparatoso.

En lo que a la comida sobrante se refiere, en algunos casos puedes repartir lo que os haya sobrado entre tus invitados. Puedes comprar algunas bolsas o tupper con motivos navideños para empaquetar lo que no habéis comido.

Y para aprovechar los restos que queden en casa durante los días siguientes, pon a prueba tu imaginación. Los trozos de queso pueden decorar un pastel, los trozos de salmón son perfectos para una tortilla de patatas... Y en el caso en que las sobras sean demasiada cantidad, puedes pensar en invitar a otros amigos al día siguiente a comer... ¡O tirar de los vecinos!

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