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¿Congelar sí, congelar no? Consejos para saber qué alimentos nunca deberían estar en tu congelador

Laura Sutil
por Laura Sutil Publicado en 3 de marzo de 2016
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¿Qué te encuentras cuando abres tu congelador? Posiblemente, podríamos decir que muchas de nosotras nos definimos por la comida que se encuentra dentro de él. Pero, ¿sabes que hay alimentos que bajo ningún concepto deberían soportar temperaturas tan bajas? Hoy te damos algunos consejos para saber qué puedes congelar. ¡Toma buena nota!

Es una acción bastante rutinaria para nosotras. Comprar carne o pescado frescos y congelar las piezas que no nos vayamos a comernos en los días siguientes. También resulta habitual comprar platos precocinados que mantenemos en el congelador un tiempo para que, llegado el momento, nos puedan salvar de algún apuro culinario. Sin embargo, hay muchos productos que no es recomendable congelar porque pierden su sabor, sus cualidades e, incluso, se echan a perder una vez que se descongelan. A continuación, te detallamos cuáles:

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Un congelador libre de verduras y hortalizas

¿Alguna vez has congelado un tomate y, cuando lo has descongelado, no has podido comértelo porque había cambiado totalmente su sabor y su textura? Congelar las verduras frescas es un error de principiante sobre el que nadie vuelve a caer después de haberlo cometido una vez.

Es común congelar verduras como espinacas, acelgas o brócoli fresco. Un gran error según los especialistas ya que es recomendable cocinarlas o semicocinarlas antes para que, cuando queramos consumirlas, no haya cambiado su textura. Además, es una forma de evitar que proliferen bacterias, lo cual conserva la verdura durante más tiempo.

Si, por ejemplo, no sabes qué hacer con la lechuga, canónigos, rúcula o cualquier otro brote verde que suelas utilizar para elaborar tus ensaladas, te aconsejamos que laves bien las hojas y las metas en la nevera envueltas en papel de cocina o, en su defecto, una bolsa de plástico cerrada. Por aquí te dejamos algunas de nuestras recetas favoritas:

Prohibido congelar leche y todos sus derivados

Aunque parece lógico pensar que no es buena idea congelar la leche, quizás en algún momento has pensado en meter al congelador un tetrabrik porque te vas unos días fuera de casa y no quieres que se eche a perder. ¡Ni se te ocurra! Los derivados lácteos pueden cortarse tras ser descongelados.

Lo mismo ocurre con el yogur. Hacerte un rico helado de yogur es una alternativa genial, rápida y deliciosa. Sin embargo, si lo que quieres es conservar el máximo tiempo posible este alimento para después comerlo descongelado, olvídate de ello. Puede que aparezcan grumos y el sabor se haya agriado... ¡Imposible comértelo!

En lo que respecta al queso, si de verdad eres una apasionada de este alimento como nosotras, te prohibimos terminantemente que lo metas dentro del congelador. Pierde gran parte de su sabor y, en el caso de los quesos curados, por ejemplo, adquirirá una textura harinosa que nada tiene que ver con la original. Si por el contrario prefieres los quesos tiernos o frescos, puede que cuando lo saques del congelador te encuentres con una textura blanda y gelatinosa que te hará imposible comértelo.

¿Un motivo más para olvidarte de los fritos?

Sabemos que es difícil resistirse a ellos. Nuggets, san jacobos, fingers de pollo, croquetas.. Están deliciosos pero no se te ocurra congelarlos una vez que ya hayan pasado por la sartén. Puede que esas deliciosas croquetas de jamón que te ha preparado tu madre con todo su cariño, pierdan su riquísimo sabor una vez que las hayas descongelado. Pero además del sabor, aquí nos encontramos con otro gran problema: ¿qué pasa con la textura crujiente que deberían tener todos estos alimentos? El rebozado se reblandece y pierde todo su encanto.

Pero tranquila, si no puedes vivir sin ellos, existe una solución: mételos en el congelador una vez que estén rebozados pero sin freír. Así, los podrás sacar directamente, freír en aceite bien caliente y estarán como recién hechos.

Olvídate de los huevos crudos dentro del congelador

Has comprado una docena de huevos y se acerca la fecha de caducidad. ¡Máxima precaución! Se trata de un alimento muy delicado, especialmente en la época estival. Si decides meter los huevos crudos con cáscara al congelador, una serie de catastróficas desdichas se cernirán sobre ti: prepárate para limpiar la gran explosión de huevo que se producirá en tu congelador y, por consiguiente, el desagradable olor que inundará tu cocina.

Como sabes, los líquidos aumentan su tamaño cuando se congelan y, por lo tanto, el huevo crecerá y romperá la cáscara. Asplica esta teoría al resto de alimentos de tu día a día y nada de congelar líquidos en recipientes cerrados y que se puedan romper.

Frutas y sus derivados siempre en la nevera

Nos encantan las frutas en verano y es cierto que a menudo se convierten en uno de nuestros mejores recursos para el desayuno, el aperitivo de media mañana, los postres y la merienda. Nectarinas, melocotones, melones o sandías tienen una vida útil muy corta y rápidamente se echan a perder. Si cometemos el error de conservarlos en el congelador, las frutas perderán gran parte de sus propiedades, además de adquirir una textura arenosa que nada tendrá que ver con la que esperamos de ellas.

Sin embargo, existe una 'solución', aunque pasa por tomarnos las piezas de fruta en almíbar o cocinadas en forma de compota o mermelada. De esta forma, las podremos conservar durante unos 10 meses sin que pierdan sus propiedades ni su sabor. Una forma de llevarnos el verano a los meses más fríos. ¿Qué te parece esta opción?

Los guisos de mamá... Mejor comerlos con ella

Si hace poco que te has independizado, puede que en tu congelador se acumulen los tuppers de guisos caseros de tu madre. Sin embargo, no te aconsejamos que sigas con esta costumbre ya que pierden gran parte de su sabor y textura. En el caso de las lentejas o garbanzos, puede que la legumbre se conserve en perfecto estado pero en el caso de las verduras, algunas de ellas pueden llegar a deshacerse durante el proceso de descongelación. Así que, si quieres disfrutar de guisos realmente caseros, come en familia más a menudo o intenta seguir las recetas de tu madre. ¡Podemos conseguirlo!

Patatas y sus semejantes... ¡Lejos del congelador!

Se trata de un sabor muy delicado y, aunque una vez que están cocinadas, podemos meterlas en el congelador, lo cierto es que les cambia su sabor y además pueden llegar a deshacerse, ya que la fécula se deshace cuando se descongela. Además, la cantidad de agua contenida en las patatas cuando están crudas, provocan que cuando las descongelemos tengan una consistencia muy blanda sobre la que resulta muy difícil hacer cualquier tipo de corte.

Pasta y arroz, mejor no probarlas bajo cero

Nos encanta la pasta en todas sus variantes: desde las ensaladas más fresquitas hasta las recetas con salsa boloñesa o carbonara. Y, ¿qué podemos decir de la paella o el risotto de setas? Si quieres seguir disfrutando del delicioso sabor de todos estos platos, lo mejor será que no congeles ninguna de estas comidas cuando tengas sobras. Tanto la pasta como el arroz tienden a deshacerse y, al descongelarse, arruinan completamente el sabor de esta receta.

¡Mucho cuidado con las salsas!

La mayoría de las salsas con las que acompañamos nuestros platos están elaboradas con nata y, como ya te hemos contado, los derivados lácteos pueden cortarse durante el proceso de descongelación. Por este motivo, piénsatelo dos veces antes de congelar tus espagueti a la carbonara y no echar a perder ese solomillo con salsa roquefort tan delicioso.

Últimos consejos rápidos:

En algunas ocasiones, cometemos errores a la hora de congelar y descongelar los alimentos. Hemos recogido los más comunes para que los tengas en cuenta a partir de ahora:

  • ​Utiliza la función de descongelar del microondas solo cuando sea estrictamente necesario. Para que no se rompa la cadena de frío del alimento y evitemos así una intoxicación alimentaria. Lo mejor será tenerlo unas cuantas horas en la nevera para que se vaya descongelando poco a poco.
  • No congeles algo que ya has descongelado. Las sucesivas congelaciones rompen la cadena de frío y aumenta el riesgo de que el alimento se ponga en mal estado.Nunca introduzcas un alimento en el congelador sin haberlo cubierto con bolsas especiales, papel de film o papel de aluminio. Las bajas temperaturas pueden quemar los alimentos y deteriorar su aspecto, si no hay una barrera que lo evite.
  • Los alimentos no pueden conservarse indefinidamente en el congelador, así que procura etiquetarlos con la fecha en la que lo congelaste para consumirlo dentro del tiempo correcto.
  • Nunca metas en el congelador carne y pescado frescos que no hayan sido limpiados antes. ¿Por qué? No es recomendable que las vísceras de los animales estén dentro de la carne que vamos a consumir. Podemos sacarlas, limpiarlas y, en algunos casos, consumirlas más adelante.

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