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La ceremonia del té: el lujo de los pequeños detalles

por Redacción enfemenino Publicado en 12 de mayo de 2016

Además de manjares como el sushi, películas como Memorias de una Geisha y escritores hipsters como Haruki Murakami, Japón ha regalado al resto del mundo uno de sus legados más importantes: la filosofía zen. Deja tus males a un lado porque por unos momentos nos vamos a sumergir en el universo de paz y armonía de la cultura oriental.

La filosofía zen no consiste en llenar de tu casa de velas y budas mientras te sientas en el suelo escrutando un largo "ommmmmmmmm", no. Esta cultura ancestral está orientada a alcanzar la serenidad y el conocimiento profundo de uno mismo. En el mundo frenético en el que vivimos esto roza la utopía, ¿verdad?

El lujo de los pequeños detalles © Pinterest

Para subir un peldaño en esta particular escala espiritual existen técnicas milenarias basadas en esta filosofía, como el arte floral ikebana, la caligrafía japonesa o la ceremonia del té. El domino de estas artes conlleva años de duro aprendizaje y muchos japoneses comienzan a aprenderlo desde la niñez.¿Estás harta del desazón que te produce la rutina? ¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza dejarlo todo para buscar tu "yo" interior ? ¿Necesitas un momento "ommmm"? Si tu respuesta es sí, debes saber que existen lugares como el Centro Abierto de la Fundación Tomillo que imparten cursos y talleres de crecimiento personal a partir de estas técnicas japonesas.

Eiko Kishi es una de las profesoras del centro y pionera de estas enseñanzas en nuestro país. Además, colabora en los actos oficiales de la Embajada de Japón, cediendo para la ceremonia del té unos valiosos kimonos antiguos de seda natural procedentes de Japón que atesora en su poder.

El camino del té, también conocido como chad, es el arte que más refleja el espíritu de la filosofía zen. Todo forma parte de un juego estético que baila al son de un estricto protocolo, con una filosofía milenaria como telón de fondo. El anfitrión prepara cuidadosamente unas infusiones espumosas de té verde en polvo y según el momento del día puede ser ligero o pesado, acompañándolo, o no, de dulces. Se toma después de la comida y por la tarde, descalzos y sentados sobre un tatami.

Eiko recuerda que “el camino del té transporta a un camino espiritual donde la persona debe encontrar sus propias respuestas a través de la serenidad y escuchándose a si mismo. Es el camino del corazón”. Frases contundentes como éstas hacen ver que el lujo de hoy en día no está sólo en lo material, sino en los pequeños detalles. Definitivamente tenemos mucho que aprender del país nipón.

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