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6 razones por las que declarar nuestro amor infinito al Jamón Ibérico de Bellota

Laura Sutil
por Laura Sutil Publicado en 16 de noviembre de 2016
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¿A quién no le gusta disfrutar de unas tostadas de Jamón Ibérico cada mañana a la hora del desayuno? Y, ¿qué me dices del jamón como aperitivo en las cercanas celebraciones navideñas? Nosotras hemos querido conocer todos los secretos de nuestro producto estrella y para ello nos hemos ido hasta Huelva. Por eso, aquí te dejamos nuestras razones para estar perdidamente enamoradas del Jamón Ibérico de Bellota.

oHuelva no es solo verano y playas, calor, arena y sal. Huelva también es sierra, dehesas y uno de los productos gastronómicos más exclusivos de nuestra geografía: el jamón ibérico de bellota o (aún no oficialmente) jamón de Jabugo. Precisamente hasta este rincón de la geografía andaluza viajamos hace unos días para asistir a la Rebelión del Jamón, unas jornadas gastronómicas que, como su propio nombre indica, pretenden poner en valor este suculento manjar irremplazable cuando nos sentamos a la mesa.

Después de vivir de primera mano toda una experiencia turística y gastronómica relacionada con el mundo del jamón, no pudimos más que caer rendidas a los pies de las vastas dehesas y enumerar hasta 6 razones por las que nos encanta el jamón. (Y podríamos seguir con más)

1. Una cata de jamón es una experiencia que hay que vivir al menos una vez en la vida

¿Qué hacer cuando tienes ante ti un plato con Jamón Ibérico de Pata Negra loncheado y listo para degustar? ¡Lanzarte a esa deliciosa aventura que es probarlo! Si su olor inconfundible y las vetas de grasa en su carne no son ya un reclamo sensitivo sin igual, espera a sentirlo en tu paladar.

Antes de comenzar nuestra cata en la bodega Cinco Jotas de donde sale este reconocido producto gourmet, nos explican que para la degustación escogen diferentes partes de la pata de jamón: punta, babilla y maza. Y para reconocer la calidad del producto es importante que prestemos atención a la grasa del jamón 100% Ibérico de Bellota, ya que se deshará entre nuestros dedos cuando lo palpemos. Además, la pata de este tipo de jamón tiene la caña muy estilizada, ya que son animales que se mueven mucho por las dehesas

Para disfrutar plenamente de su sabor, nos recomiendan consumirlo acompañado de pan neutro que no influya en los matices de la cata. Como veremos después, el maridaje también es un aspecto fundamental en una cata de jamón.

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2. La alimentación de los cerdos está cuidada al detalle

Para obtener jamones 100% ibéricos de bellota, es imprescindibles cuidar a los cerdos de pata negra bajo unas condiciones muy específicas. Este tipo de cerdos vive aproximadamente unos 18 meses, doblando su peso en los últimos meses de su vida gracias al consumo de la bellota, el principal ingrediente de su alimentación. Las bellotas proceden de los alcornoques y las encinas que abundan en la sierra de Huelva. En los meses de montanera (octubre a febrero), en los que los animales se alimentan de este fruto, engordan hasta alcanzar los 100 kilos aproximadamente. Y es que para obtener un jamón tan ibérico como éste, los cerdos deben alimentarse de prácticamente una tonelada de bellotas durante estos meses.

3. Las dehesas son 100% ecológicas

© Montefrío

En nuestro viaje a Huelva, no quisimos perder la oportunidad de visitar la Dehesa Montefrío, una granja familiar totalmente ecológica en la que se encuentra el germen de los que después serán algunos de los jamones más exclusivos del mundo. En plena naturaleza y rodeados de otros animales, viven algunos de estos cerdos de pata negra que necesitan unas dos hectáreas por animal para que se puedan dar las circunstancias que lo certifican como auténtico ibérico de bellota.

Lola, propietaria de esta finca, defiende su forma 100% ecológica de entender la crianza y la alimentación del cerdo. Ella misma, junto con su familia, vive en el campo, sin más pretensiones que cuidar algo menos de 100 cerdos de bellota que campan a sus anchas por su terreno.

4. El tiempo es clave para conseguir la calidad del producto

© Eiriz

Un mínimo de tres años es el tiempo que un jamón 100% ibérico de bellota pasa desde el despiece hasta que llega a la mesa del consumidor. Nosotras tuvimos la oportunidad de visitar la bodega Eiriz, una empresa familiar ubicada en el pequeño pueblo serrano de Corteconcepción. Allí, comprendimos lo complejo que es sacar este tipo de producto al mercado.

Después de la matanza del cerdo (siempre con anterioridad al 30 de marzo), los jamones pasan por una fase de salado, en la que la pieza queda totalmente cubierta de sal y permanece a baja temperatura tantos días como kilos pese la pieza en cuestión aproximadamente. Este periodo sirve para fijar el sabor y el aroma definitivo de la pieza, así como evitar el crecimiento de los posibles microorganismos. Tras esto, se lavan, se perfila cada una de las piezas y comienza la fase natural de secado, que coincide con los meses de más calor. Del secadero pasa a la bodega donde permanecerá prácticamente dos años.

Viendo estas imágenes, seguro que os podéis imaginar el aroma que hay en cada una de estas salas... ¡Una auténtica maravilla!

5. El encanto de sus tierras

En nuestro viaje a La Rebelión del Jamón descubrimos una parte de Huelva desconocida para muchos de nosotros, se trata de la zona de Sierra. En concreto, nos hospedamos en Aracena, uno de los pueblos más bonitos de esta parte de la geografía onubense. Sus casas están cubiertas por ese manto blanco que lo convierte en una perfecta estampa de la Andalucía rural y cada uno de sus rincones nos invita a perdernos en algún momento del pasado.

Por eso, si tienes la ocasión de hacer una ruta de turismo gastronómico, no pierdas la oportunidad de visitar esta localidad y dormir en el Hotel Convento de Aracena de cuatro estrellas. Un precioso hotel ubicado en lo que antiguamente fue un Convento del siglo XVII y que mantiene muchas partes de la estructura del mismo, lo que lo convierte en un alojamiento con mucho encanto.

También en Aracena, hay una atracción turística que te encantará conocer: la Gruta de las Maravillas, todo un monumento natural formado por estalagmitas y estalactitas de miles de años de antigüedad. Un verdadero espectáculo que sorprende al visitante desde el primer minuto.

6. Hay innumerables delicias gastronómicas para acompañar el jamón

Sí hay algo evidente, es que no es jamón todo lo que reluce en Huelva. Y es que el Restaurante Arrieros, ubicado en Linares de la Sierra, nos sirvió un delicioso menú dedicado al cerdo ibérico y la cocina con setas, otro de los puntos fuertes de esta zona de Andalucía. Hace algunos años que el matrimonio encargado del restaurante quiso ir más allá y darle un punto creativo a los típicos chuletones y solomillos. ¡Imprescindible que pruebes la lengua! Sí, has leído bien. Nosotras tampoco teníamos demasiada confianza en esta parte no tan noble del cerdo pero desde que dimos el primer bocado, no pudimos resistirnos a este sabor.

Si hablamos de maridaje, a la hora de degustar la carne del cerdo ibérico, nada como los vinos de Jerez o alguna botella del Condado de Huelva como, por ejemplo, el tinto Bemoles de la Bodega Cerro San Cristóbal o, si prefieres un blanco, nada como el afrutado Mis dos estrellas, de la misma casa.

Y para poner el broche de oro a una deliciosa selección de platos con el cerdo ibérico como protagonista, tienes que probar los dulces de la Confitería Rufino, fundada en 1875 y especializada en yemas, mazapanes y chocolates. Un verdadero paraíso para golosas empedernidas como nosotras.

Y sí, como supondrás, después del viaje nos tocó apretarnos un poquito el cinturón y retomar los días de gimnasio pero es que, ¿quién puede decirle que no a un manjar como el jamón de pata negra?

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