¡Come pollo!
El pollo posee cualidades nutricionales que lo hacen un alimento que hay que favorecer para tener una alimentación sana y equilibrada: es fuente de vitaminas y de proteínas. Y además, ¡es barato!
En la cocina
El pollo es fácil y rápido de cocinar. Caliente o frío, tiene la ventaja de prepararse y consumirse de distintas maneras. Sólo queda elegir la forma en la que esta ave va a terminar en el plato...
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En cazuela
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Para obtener una carne con mucho sabor, no hay nada como meter el pollo a la cazuela. Déjalo cocer en su jugo y conseguirás que esté más tierno.
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Escalfado
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Es suficiente con que llenes una cacerola con un tercio de agua y cuezas el pollo a una temperatura del agua ligeramente inferior a la de ebullición.
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A la parrilla
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Si te falta tiempo, opta por el pollo a la parrilla. Muy clásico, también es la mejor manera de apreciar este plato.
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Asado
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Si deseas hacerlo asado, elige un pollo lo suficientemente graso para evitar que la carne se quede seca.
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Frito
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Para freír o empanar el pollo, opta por los trozos blancos. Conseguirás pequeños nuggets, ¡muy apreciados por los niños!
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En sartén
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Simplemente pasa la pechuga por la sartén con un poco de mantequilla o de aceite de oliva. Procura que se haga bien la piel para que sea menos grasa.
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Si tienes restos de pollo en la nevera, acuérdate de hacer un caldo de ave que pegará perfectamente con tus carnes, verduras, salsas...
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Bueno saber
Para tener una buena pepitoria, hay que prestar atención a la cocción. Sobre todo, no tiene que estar demasiado hecho ya que corre el riesgo de quedarse seco y perder su ternura. Opta por cocciones a fuego más lento y durante más tiempo de lo que aparezca escrito en tus libros de cocina. De esta forma, la carne cocerá más tiempo, conservará su humedad y se quedará rosada.
¡El pollo en todas sus formas!
¡No sólo del cerdo todo está bueno! El pollo también sabe proponernos diferentes trozos que elegir...
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Alas
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La mejor manera de cocinarlos es incluso transformarlos en “Chicken Wings” como en Estados Unidos. Para ello, es suficiente con dejar a remojo las alas de pollo en una buena marinada especiada durante varias horas y a continuación meterlas al horno o hacerlas en barbacoa.
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Alitas
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Con las alitas de pollo, ¡Todo es posible (o casi)! Por ejemplo, puedes adobarlas en jengibre, confitarlas en miel o incluso freirlas. ¡(La decisión es sólo tuya!
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Pechuga de pollo
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Para todos a los que no le van mucho los “huesos”, da preferencia a las pechugas. En filetes, cortados en dados o simplemente en sartén, son rápidas y fáciles de preparar. ¡Ideal para los que tienen prisa!
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Muslos
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Los muslos son los trozos más utilizados del pollo en cocina. Triunfarán por tan sólo asarlos en el horno o cocinarlos con una salsa de mostaza.
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Entero
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Nada igual que un buen pollo de granja, simplemente asado al horno con patatas alrededor. ¡Una delicia para los adeptos al pollo al natural!
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Muslitos
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En aperitivos o para colmar un poco de hambre, los muslitos de pollo son perfectos. ¡Acompáñalos de una salsa cremosa a la pimienta para realzar el sabor!
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¿Cómo congelarlo?
El pollo está bueno pero es incluso mejor cuando podemos hacer algunas reservas y ponerlo previamente en el congelador...
Para congelar un pollo entero o a trozos, es suficiente con que lo coloques en una bolsa para alimentos y le saques todo el aire posible. A continuación haz un nudo fuerte a la bolsa y métela al congelador. De esta manara el pollo podrá conservarse durante varios meses. Si deseas descongelarlo, déjalo durante varias horas en la nevera.
Consulta también:
Aprende a cocinar todo tipo de aves
El cordero
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