El tomate

Publicado por Elena Bonet
Publicado en 16 de noviembre de 2009

Redondos, jugosos, con pulpa… son sinónimo de verano y de platos soleados. Este emblema de la cocina italiana forma parte de las verduras más populares… ¡siendo una fruta! Y es que es cierto que el tomate es mucho más misterioso de lo que parece. Existen muchas variedades, formas y colores, así como infinitas maneras de aderezarlo.

A continuación te damos todos nuestros consejos para elegirlo, conservarlo y cocinarlo como un chef.

>El tomate, la fruta del sol
Aunque preferimos decir la verdura del sol... y no sorprende cuando descubrimos que el tomate es originario de América Central, sobre todo de México. Desembarcó en Italia durante el siglo XVI y desde allí, país del que nunca se fue, conquistó con rapidez el estómago del resto de Europa.
La estación del tomate es precisa: de agosto a septiembre, los meses ideales para que absorba el calor del sol, madure y tome gusto. Es cierto que hoy en día se cultiva durante todo el año, de ahí que sea difícil encontrarlos con su gusto natural.
Es importante saber que las hojas y las ramas son tóxicas así que ni las consumas ni las germines.

>Un concentrado de vitaminas
Su composición, un 90 % de agua, y su bajo contenido calórico (18 kcal los 100 g) no asombra a nadie, lo que no impide que se una pequeña bomba de salud gracias a su riqueza en minerales y vitaminas: potasio, licopeno (un pigmento antioxidante excelente para luchar contra el envejecimiento), vitaminas A, C y E. Y para aprovechar todos sus beneficios se puede comer crudo (por las vitaminas) pero también cocido, ya que el licopeno está mucho más presente en el tomate cocido que en el crudo así que no escatimes en pistos y salsas a base de esta fruta.

>Elegirlo bien
¿Cómo podemos estar seguros de que el tomate será gustoso? No se trata de una ciencia exacta pero hay dos reglas que evitaran que escojamos los peores ejemplares:
-Compra cuando sea la estación. Nada de comprar tomates en abril.
-Cómpralos maduros. Muy pocas frutas siguen madurando tras la recolecta. El tomate maduro es de carne suave, así que descarta los blandos porque estarán demasiado maduros. Además tiene que ser liso, sin manchas y sin grietas. En el caso de los tomates en rama, asegúrate de que todos están bien unidos a la rama y que ésta sea fresca.

>También hay tomates amarillos, verdes, naranjas…
Hay numerosas variedades de tomates que no son ni rojos ni redondos.
Cherry

Son minitomates, ideales para picotear de forma sana. Pueden ser rojos, amarillos o anaranjados, ovalados o con forma de pera.

Se utilizan también en muchas recetas: caramelizados al horno para acompañar la pasta, por ejemplo.

Pera

Son fáciles de reconocer por su forma alargada. La carne es ideal para hacer salsa de tomate.

Verde

Son muy populares en Estados Unidos y se pueden utilizar para hacer buñuelos y mermelada.

Sin semillas

Es una variedad muy antigua que había desaparecido del mercado pero que ha vuelto con mucha fuerza. Son tomates de gran tamaño y carne muy fina, sin semillas. Así que son perfectos para las ensaladas de tomate.

>Consérvarlos bien
Lo decimos constantemente, a los tomates les gusta el calor y no el frío. No los metas en la nevera a menos que quieras que pierdan gusto. Es mejor conservarlos durante 3-4 días a temperatura ambiente. Es cierto que no aguantan mucho tiempo, pero así nos aseguramos de que comeremos tomates maduros, gustosos y naturales.

>Trucos
-Para pelar un tomate. Hay quienes los pelan de modo natural, por eso encontramos entre la comida esas pequeñas tiras de piel poco apetecibles. Para evitarlas, hay que hacerles una incisión en forma de cruz y meterlos en agua hirviendo durante 15-30 segundos. Verás como la piel se retira sola.
-El tomate contiene una sustancia amarga, difícil de digerir para muchas personas, sobre todo en la piel.
-Combina a la perfección con el vinagre de frambuesa y el balsámico.

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