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Los 8 tips que cambiarán tu forma de comer cuando tienes resaca

por Redacción enfemenino Publicado en 5 de febrero de 2016
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Se acerca el fin de semana y sabes que celebrarás por todo lo alto esa fiesta que tienes pendiente. El domingo puede que se convierta en ese día de resaca infernal y, precisamente por eso, hemos pensado en ti con este decálogo de lo que puedes o debes comer cuando tienes resaca. Hemos descubierto que llevamos unos cuantos años haciéndolo mal... ¡No te pierdas estas sugerencias!

Hay dos tipos de personas en este mundo: las que cuando tienen resaca se convierten en un gran pozo en cuyo estómago cabe todo, sin ningún tipo de criba o distinción. Después, están quienes no son capaces de hacer otra cosa que beber agua (únicamente) el día después de haber celebrado una fiesta por todo lo alto.

Sintiéndolo mucho por estos últimos, hoy nuestras recomendaciones van dirigidas a las asaltantes de neveras en los domingos de resaca. Si eres de las nuestras, continúa leyendo; te sorprenderá lo mal que lo hemos hecho toda nuestra vida. Ha llegado el momento de desmontar los falsos mitos sobre qué debes comer cuando tienes resaca. ¡Allá vamos! Empecemos por algunos consejos básicos:

1. Nada de pizza fría

Confiesa, todas lo hemos hecho alguna vez. Esos trozos de pizza fría que te sobraron durante la cena saben de maravilla a la mañana siguiente.... ¡ERROR! Es la forma fácil de calmar al monstruo en el que se ha convertido tu estómago pero tenemos que reconocer que esa gran cantidad de queso, carne y salsa barbacoa frías le hacen un flaco favor a tu salud digestiva.

2. La cerveza no será tu salvación

Todas hemos escuchado en más de una ocasión aquello de que beber alcohol es la mejor forma de terminar con la resaca. ¡Volvemos a equivocarnos! Nada de bebidas alcohólicas ni carbonatadas. Lo mejor es que bebas mucha agua o, si lo prefieres, puedes tomar bebidas isotónicas que te ayudarán a hidratar tu organismo.

3. La grasa no ganará la batalla

Por mucho que tu cuerpo te pida una ración doble de bacon frito con patatas y ocho toneladas de mayonesa, debes luchar contra la tentación. Los alimentos muy grasos le harán serán un problema para tu digestión y, además, en este momento en el que tu estómago aún está un poquito delicado, todo puede acabar complicándose demasiado...

4. Sin embargo, hay luz al final del tunel

Puedes optar por algunos alimentos con grasa vegetal. Mucho más saludables, deliciosos y que calmarán tu sensación de hambre. Por ejemplo, tel aguacate y el plátano son dos buena opciones. Te sugerimos que te prepares unos tallarines al estilo oriental agregándole aguacate y salsa de soja. O si te apetece para la hora de la merienda prueba con un batido de plátano con leche de avena y almendras. Además, sobra decir que cualquiera de estos platos puede ser súper fotogénico para subir a tus redes sociales y disipar la atención de las terribles instantáneas de la noche anterior.

5. Nada de alimentos salados

Es normal que nuestro cuerpo nos demando embutido u otros alimentos que son salados por definición. Pero mucho cuidado con esto porque el exceso de sal podría deshidratarnos más aún...

6. Empieza el día con un caldito

Sabemos que es duro dedicarle tiempo a la cocina el día después de beberte hasta el agua de los floreros pero debes saber que los nutricionistas recomiendan que comencemos el día tomándonos un bol de caldo o puré casero. Además de reponer líquidos, tiene muchos nutrientes y pocas grasas, lo que nos ayudará a recuperar nuestro estado habitual. Puedes elaborarlo con las verduras que prefieras y una carne ligera como el pollo. Solo es un pequeño esfuerzo que valdrá la pena. Eso sí, controla tu ansiedad a la hora de comer:

7. La vitamina B, imprescindible

Cuando bebemos alcohol en grandes cantidades nuestro organismo puede experimentar un déficit en vitamina B. Por eso, nada mejor que comer verduras con alto contenido de este nutriente como, por ejemplo, los champiñones y setas. También puedes prepararte un bol de cereales o una cena con huevos revueltos.

8. Aligera tus platos

Está bien que te apetezca comer un enorme plato de pasta cuando tienes resaca pero piensa que las reservas de pasta del mundo no se acabarán mañana. Sé moderada con las cantidades y, sobre todo, ten cuidado con lo que utilizas para condimentarla. Puedes utilizar un aliño de aceite de oliva y ajo, salsa de tomate casera o, si prefieres hacer una carbonara, te recomendamos que sustituyas la nata por un queso crema light. Así evitas ese exceso de grasa que puede pasarnos factura.

Y, por último, no vivas la resaca al límite la próxima vez.

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