Los
tomates secos son una especialidad de las regiones italianas de Sicilia y Calabria. Estos
tomates se obtienen de forma tradicional gracias a la acción del tórrido sol del sur de Italia. Los sabores del
tomate se reúnen para dar un delicioso concentrado. Los
tomates secos, eran, ante todo, una producción rústica que permite conservarlos durante el invierno, una vez que la temporada de cosecha ha terminado.
Los
tomates secos se pueden encontrar hoy en día con facilidad y en un sinfín de establecimientos. Durante todo el año los supermercados los ofrecen de diferentes formas pero la más común es en la que aparecen confitados al
aceite de oliva. Normalmente se presentan en un bote de cristal, como las
alcachofas o los
pimientos marinados, otros
antipasti italianos muy comunes.
Aunque a veces no tenemos mucha elección deberíamos seleccionar los "mejores"
tomates confitados entre toda la oferta disponible: secados al sol, preparados son sal, marinados en un buen aceite de
oliva, que podremos enseguida reutilizar en vinagretas,
ensaladas o
pasta. Una vez que hemos abierto el bote, tenemos que conservarlo en la nevera y consumir los tomates secos en menos de un mes.
Las tiendas especializadas o con productos más o menos elaborados (las tiendas gourmet), también ofrecen
tomates secos en variantes muy especiales: sin marinar, vendidos en bolsas simplemente secos, en polvo o en masa. También podemos encontrarlos congelados.
Los
tomates secos nos ofrecen muchas posibilidades para elaborar
recetas sabrosas o para cambiar el aire de plato. ¡Aprende como sacarle partido a tus platos gracias a este complemento italiano!