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¿Por qué trabajamos peor con calor? ¡Tenemos las claves para combatirlo!

por Redacción enfemenino Publicado en 16 de junio de 2016

Empezamos a dormir mal por las noches, nos apetece ir a la playa, huir de la ciudad... A todas nos ocurre: cuando llega el calor, la concentración también decide irse de vacaciones y trabajar se vuelve muy costoso. ¿Sabes por qué? ¿Crees que podemos lidiar con ello?

Llega el calor y con él, la desesperación por tener que ir a trabajar. El calor es igual para los que trabajan en una oficina con aire acondicionado que para los que hacen kilómetros con el coche o para los que trabajen a pie de calle. La cuestión es quejarse y no saber cómo hacer para afrontar la jornada laboral.

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¿Cómo podemos hacerle frente?

La clave está en adaptar nuestro ritmo de trabajo a nuestra tolerancia al calor. Y sí, se puede:

  • Debemos estar atentos a las previsiones del tiempo de modo que planifiquemos el trabajo que tenemos y adoptar así las medidas adecuadas a nosotros mismos.

  • Nos conviene adaptar el trabajo más pesado, costoso o laborioso a horas de frescor (bien temprano o bien entrada la tarde) y en zonas de sombra o de interior.

  • Si tenemos que hacer esfuerzo físico, hacerlo en las horas de menos calor de nuestra jornada laboral, teniendo en cuenta que los momentos más calurosos del día son desde las 12 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

  • Mejor no trabajar solos sobre todo en las horas punta por si nos encontramos saturados o sobrecargados. Así, de este modo, podemos compartir tareas, palabras de ánimo o sustituir a ratitos para descansar y refrescarnos.

  • A ser posible, en zonas de verano caluroso con temperaturas muy altas, conviene cambiar los horarios de trabajo para evitar las horas de más calor.

¿Cómo puede ayudarnos la meditación?

También nos ayuda a regular nuestra temperatura corporal la meditación porque, al meditar, aceptamos nuestra circunstancia del momento y no la rechazamos, de modo que nos dejamos fluir y evitamos enfadarnos por un exceso de calor en verano sobre el que no tenemos control.

Para evitar el calor nos colocamos en una habitación o recinto cerrado sin luz, con ropa floja y de fibras naturales, a ser posible, y permanecemos escuchando nuestra respiración sobre 10 minutos aproximadamente. Con esto logramos centrarnos en nuestra respiración y relajar el cuerpo lo que, a su vez, hace que el propio cuerpo regule y reduzca su temperatura. ¡Pruébalo, te sorprenderá que así sea!

Posiblemente esto de la meditación te genere escepticismo aunque es importante destacar que ha sido un equipo de científicos del Departamento de Psicología de la Universidad Nacional de Singapur los que han demostrado, por primera vez, que el cerebro es capaz de controlar la temperatura corporal.

Durante una ceremonia en el Tibet descubrieron que se puede controlar el aumento de la temperatura corporal con ciertas técnicas de meditación tummó, que en tibetano significa “calor interior”. Los monjes son capaces de aumentar su temperatura corporal durante la meditación y en esa ceremonia comprobaron que dichos monjes, pudieron secar hojas mojadas envueltas alrededor de su cuerpo en el clima tan frío del Himalaya (-25 grados Celsius).

Y lo han podido recoger con la ayuda de EEG, electroencefalografías y medidores de temperatura. ¡Podían aumentar su temperatura hasta los 38,3 grados! Los resultados de estos estudios mostraron que estas técnicas de meditación también las pueden llevar a cabo personas que no estén familiarizadas con la meditación en general. Y doy fe de ello.

Regular la temperatura del cuerpo a través de la respiración y la mente nos permite, no solo adaptarnos a diferentes ambientes más o menos frío sino que nos ayuda a mejorar la resistencia a las infecciones, mejorar el trabajo cognitivo y reduce los problemas de rendimiento.

La verdad es que puede parecer un chiste que alguien te diga que tu percepción de la temperatura es mental pero, por suerte, contamos con este equipo de investigación para dar la razón la lógica sobre este tema. Los dos aspectos más destacables de la meditación tibetana tummó son la respiración y la visualización. La respiración produce termogénesis, mientras que la visualización produce imágenes de flamas a lo largo de la espina dorsal. (Si quieres saber más, tienes el estudio en la revista científica Plos One. Y si quieres practicar la meditación tummó hazlo con un instructor o maestro de meditación tibetano certificado).

Y antes de comenzar con la meditación, ¿qué te parece leer estas frases que te ayudarán a encontrar tu paz interior?

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Frases sobre la paz, la libertad y la tolerancia © iStock

Artículo elaborado en colaboración con Yolanda Fortes de Desorganizadora Corporativa.

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