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Alma Obregón: "Gracias al deporte salí de la anorexia"

Laura Sutil
por Laura Sutil Publicado en 13 de abril de 2015
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Muy conocida por su faceta de repostera, hoy descubrimos otra cara de Alma Obregón. Una mujer luchadora que consiguió vencer sus problemas de alimentación gracias al running. Un camino hacia la felicidad que comenzó hace ya cinco años y no ha dejado de regalarle buenos momentos. ¡No te pierdas nuestra entrevista!

Siempre sonriente y derrochando energía positiva, Alma Obregón nos transmite buenas vibraciones desde sus primeras palabras. De reina de los cupcakes a la corredora de la sonrisa, como algunos la denominan. Aquella joven que nos descubrió otra forma de apasionarnos por los dulces, se desnuda ahora en su nuevo libro y nos cuenta cómo el running le ayudó a vencer sus problemas con la alimentación y la convirtió en una persona más segura de sí misma. A nosotras su historia nos ha parecido todo un ejemplo a seguir. ¿Quieres conocerla?

© Alma Obregón

¿Qué podemos encontrar en tu libro '¡A correr!'?

Cuando la editorial me planteó escribir un libro de correr pensé: "Yo, ¿qué tengo que aportar? Si yo soy una corredora popular. Mis marcas están bien pero no he ganado nunca nada." Tampoco me veía como un ejemplo de vida sana... ¡Es evidente que como cupcakes! De repente, un día en una firma de libros de repostería, una chica se me acercó y me dijo que gracias a mí había empezado a correr pero me decía que nunca iba a ser capaz de hacerlo como yo porque a mí me veía como una deportista profesional. Y para nada, yo nunca he sido deportista. Por eso, este libro no pretendía ser un libro sobre el running. Es un libro que demuestra que si pones de tu parte puedes conseguir cosas.

En este libro hablas sobre la anorexia que padeciste. ¿Qué recuerdas de aquellos años?

Escribir el libro ha sido muy difícil porque mis problemas con la comida son algo de lo que no hablo con nadie y durante años me negué a creer que había pasado por ello. De hecho, cuando me puse a recopilar las fotos para el libro acabé totalmente destrozada y pensaba ¿Cómo puede ser que la mente te haga esto? En su momento me veía gorda y ahora solo veo huesos por todas partes.

Toda la vida he sido gordita, era "la gordita de la clase" y tuve muchos problemas en el colegio: siempre se metieron conmigo, me llené de complejos y en un momento determinado se me fue de las manos. Cuando llegué a la universidad, empecé con una dieta, le cogí el truco a adelgazar y, a pesar de que la gente me decía que cada día estaba más fea, yo seguía en ese bucle. Me dejó de bajar la regla, estaba hecha polvo, no tenía fuerza para nada... Y seguía insistiendo en que quería estar más delgada. Lo único que saqué de bueno es que, por querer estar más delgada, empecé a hacer deporte.Y en el momento en el que empecé a correr, la comida ya no era algo malo, era algo que necesitaba.

Ahora pienso que el problema de estos trastornos es que por el resto de mi vida arrastraré ciertos complejos. Ya no me veo como entonces pero siempre está esa insatisfacción. Ahora soy consciente de que estoy bien y que estoy sana, que es lo importante.

¿Cuándo comenzaste a hacer ejercicio?

Empecé a hacer ejercicio para adelgazar y después comencé a correr porque era algo que disfrutaba realmente. De hecho, engordé cuando comencé a correr porque gané músculo. Me di cuenta de que salía a correr y no tenía fuerza y si quería hacer deporte, tenía que empezar a comer más.

¿Por qué correr? Supongo que con otros deportes o cuando voy al gimnasio no siento lo mismo que cuando corro. Estoy yo sola corriendo; lo veo como un medio de superación, lo puedo hacer en cualquier sitio. Voy conmigo misma, pensando en mis cosas y lo único que me importa es correr hacia adelante... Correr me enganchó y desde entonces, lo he hecho cinco años sin parar.

De hecho, comienzo mi libro con una frase de Cristopher McDougall que dice "Si no encuentras respuestas a tus problemas tras correr durante cuatro horas, es que no vas a encontrarlas". ¡Es totalmente cierto!

¿Cómo crees que puede ayudar tu historia a otras chicas en tu misma situación?

Muchas chicas llegan a mis firmas con historias similares: chicas con un montón de complejos a las que les encanta cocinar y estoy segura de que no prueban un dulce porque están en ese bucle. Así que pienso que con que una sola de esas personas pueda aprovechar mi experiencia, habrá merecido la pena.

Es un tema muy complicado y del que nadie habla pero estoy segura de que mucha gente conocida ha pasado por esto y cuando estás ahí metida piensas que estás sola. Todas tenemos los mismos pensamientos y, quizás, viendo que más gente ha salido gracias al deporte es una forma de dar alas y hacer que más chicas lo consigan.

La Carrera de la Mujer fue la primera en la que participaste, ¿cómo te decidiste a dar el paso?

Yo estaba en un momento fatal: llena de inseguridades y malestar con mi cuerpo. Fui a correr la carrera de la mujer. y durante aquellos seis kilómetros me daba igual todo eso. Por primera vez, durante media hora no pensé en nada de eso. Me daba igual si se me marcaba el culo cuando corría con las mallas... Me daba absolutamente igual. Aquella media hora me cambió la vida.

¿Cuáles han sido los siguientes pasos en ese camino hacia la felicidad?

Cuando empiezas a correr, empiezas con carreras de 5 km y después lees y empiezas a darte cuenta de que puedes participar en una maratón. Así sucedió con la Maratón de Madrid: me sentía tan feliz cuando estaba llegando a meta que no podía dejar de hacerlo. En la Maratón de Chicago, la llegada a meta también fue muy emocionante. Terminas una de estas carreras y dices ¡La leche, lo que he conseguido! La sensación final es 'cuánto he sufrido pero qué feliz soy'

¿Cómo llevas esa dualidad entre la Alma deportista y la Alma repostera?

Al principio, mezclaba ambas facetas pero, poco a poco, he ido separando ambas partes y encontrando un equilibrio. A veces leemos un libro de vida sana y pensamos que es imposible ponerla en práctica en nuestra vida pero yo llevo una vida normal: salgo y me tomo unas cervezas, me como una tarrina de helado cuando vuelvo de entrenar pero después equilibro mi vida con el deporte.

Creo que la vida en este mundo es limitada y no vale la pena estar machacándonos y no darnos un capricho de vez en cuando. Comer un dulce no está mal y, de hecho, nos va a hacer más felices. El secreto está en encontrar el equilibrio.


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