Ser la madrastra

Publicado por Maren Agirregomezkorta
Publicado en 27 de octubre de 2008

Escoger vivir con un hombre que tiene hijos de una primera relación, también significa correr el riesgo de verse rechazada por sus hijos. Por supuesto, la madrastra de antes no tiene nada que ver con la de las familias modernas.

No siempre es fácil entenderse bien con los hijos de tu nueva pareja. Mamá sustituta, buena amiga o bien enemiga jurada... Los niños ven a su madrastra de modo diferente según el contexto. ¿Cómo mantener una relación armoniosa con ellos? ¿Cómo encontrar tu sitio? Aquí tienes nuestros consejos.

¿Cómo encontrar tu sitio y hacer que te acepten?
Escoger vivir con un hombre que tiene hijos de una primera relación, también significa correr el riesgo de verse rechazada por sus hijos. Por supuesto, la madrastra de antes no tiene nada que ver con la de las familias modernas. Pero, a pesar de todo, la madrastra llega y trastorna una especie de equilibrio del niño y, sobre todo, acaba con el sueño secreto de que los padres vuelvan a estar juntos.

• Acepta a sus hijos: tú no has deseado ni educado al hijo de tu compañero. Representa el recuerdo de su madre, es decir, de la ex de tu hombre. Por lo tanto, tienes que tener las cosas claras desde el principio: ¡ella es del pasado y tú eres el presente! En cuanto a esta progenitura, es conveniente que, antes de toda confrontación, te familiarices con la idea de que sin duda él y tú vais a cohabitar.

• ¡No sustituyas a su madre!: en ningún caso la madrastra debe desempeñar el papel de la madre. Acuérdate de que estás en su punto de mira, de que para él eres la amante de su padre y, por lo tanto, le has “robado” el sitio de la cama conyugal a su madre. Entonces, no juegues a ser la segunda madre ni la súper amiga... Eso sería un paso excesivo. Aunque al principio esto puede divertirte, te gustará mucho menos con el paso del tiempo y con las circunstancias de la vida. Conténtate con tu papel de compañera, a la vez comprensiva, tolerante y con quien se puede hablar de forma agradable. Por otra parte, la situación es igual para tu pareja si tú tienes hijos.
• Muéstrate abierta y tolerante: como este niño no es tuyo, puede que tu compañero te lo haya descrito de un modo idealizado. El resultado: no pareces muy atraída y hasta te puede parecer irritante. Esfuérzate e intenta acercarte a él. Y si el niño se muestra desconfiado e incluso agresivo, procura como puedas permanecer tranquila, y piensa que el pequeño, tras la separación de sus padres (aunque haga mucho tiempo), está profundamente afectado.

• Hazte respetar con suavidad: si se trata de concederle tu atención a este niño, también se trata de que te respete. En la adolescencia, a veces es más conflictivo. La solución: esfuérzate por ser discreta y evita críticas y otras reflexiones desatentas. En cambio, aprende a permanecer firme si sientes que te habla mal o te falta al respeto. Y en caso de conflicto, pídele también al padre que intervenga.

• Aprende a manejar el tema de su ex: la autoridad no tiene que venir por tu parte, sino por parte de la madre y el padre. Por otra parte, debes saber que aunque la madre no está presente físicamente, está muy presente en la mente del niño. Y a veces, inconscientemente hará todo lo que puede para recobrar su afecto. Lo ideal es, por supuesto, que tú muestres, a pesar de todo, un cierto respeto a la madre y que las relaciones con el padre sean cordiales. Trata también de tener buena relación con ella, por tu interés. El niño verá que hay un diálogo entre los adultos y que tiene derecho a apreciarte.

• Reserva tiempo para tus hijos: si ya eres madre, también es importante que pienses en reservar tiempo para pasarlo con tus hijos. Lo tienes que hacer de manera que no se sientan dejados de lado y para que se integren lo mejor posible en el seno de esta nueva familia.

• Dale tiempo al tiempo: aunque la relación no esté en un buen momento al principio, ¡no temas y no cuestiones tu relación amorosa! Porque a veces, los niños necesitan tiempo para aceptar a una madrastra. El tiempo, la paciencia y la comprensión jugarán ciertamente a tu favor.

¡El padre desempeña un papel crucial!
Él también debe aprender a vivir con este nuevo esquema familiar. Debe haberle hablado al niño de ti antes de empezar una vida en común, presentándote como la nueva mujer a la que quiere y con la que desea vivir. También se trata de precisar que esto no va a cambiar el amor que siente por él. Debe dar prueba de dulzura, pero también de firmeza al principio. Su papel diario debe consistir en facilitar las relaciones entre tú y el niño, y moderar los posibles conflictos. Pero en ningún caso, tu compañero debe estar al margen, diciéndose que los problemas son únicamente entre el niño y tú y que lo mejor es no meterse en medio. El secreto del éxito es integrarte bien al principio y mantenerlo así luego.

Por último, debes saber que vivir con el hijo de tu compañero no significa que debes centrarte sólo en su bienestar. Para que tu pareja tenga todas las posibilidades de funcionar a largo plazo, también debes saber separarlo de la familia concediéndote momentos a ti y mostrándole al niño los fuertes lazos que os unen. La convivencia será buena sólo cuando la familia esté reunida.

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