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El Síndrome del impostor, ¿sabes de qué se trata?

por Redacción enfemenino Publicado en 16 de enero de 2017

¿Sabías que quizás padezcas el síndrome del impostor y no lo sabías? El síndrome del impostor o síndrome de fraude, es un fenómeno psicológico en el que las personas que lo sufren son incapaces de creer en sus logros. Te damos nuestros mejores consejos para luchar contra él.

El término fue descrito por primera vez en 1978 por las psicólogas clínicas Pauline Clance y Suzanne Imes.
En su estudio, describen a personas que, a pesar de alcanzar importantes hitos intelectuales -que van desde títulos avanzados hasta premios profesionales- no pueden internalizar su éxito o convencerse de que lo merecen. Se consideran “impostores".

Aunque las personas consigan numerosos logros profesionales, su creencia es que lo más probable es que hayan tenido la buena suerte o que se deba a una coincidencia, y que no son tan inteligentes o competentes como el resto de la gente puede creer. Al final acaban creyendo que no se merecen el prestigio profesional o personal alcanzado.

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Aunque a menudo se conoce como el "síndrome del impostor", la aflicción no se reconoce médicamente como un síndrome, sino más bien como una experiencia emocional que sí existe, pero no es un trastorno o un síndrome. Más bien sugiere que en la persona hay otras enfermedades subyacentes tales como la depresión o la ansiedad.
Emocionalmente, puede ahogar a las personas que lo sufren, hasta el punto de impedirles seguir triunfando en sus carreras o en su vida personal.

Afecta principalmente a las mujeres, pues las exigencias sociales que el éxito nos reclama, hace que debamos cumplir estándares imposibles, según la definición de éxito con la que se nos bombardea. Las mujeres que son inteligentes deben, al mismo tiempo, ser bellas en el estándar actual, tener matrimonios felices, hijos modelo, y estar impecables tanto física como intelectualmente. Es normal que, en algún momento, todas las personas se sientan un poco “fraude”. Porque sin ayuda, no llegamos.

¿Qué causa este auto-sabotaje emocional?

Las psicólogas Clance e Imes encontraron que las experiencias de la infancia son las que típicamente comienzan el ciclo. Muchas personas crecen en familias donde sólo se cultivan los logros académicos o deportivos, pero no se presta atención a su educación emocional. Estas personas crecen pensando que su valor es inherente a los logros que consigan.

En la sociedad actual hay una presión enorme para conseguir el éxito en todos los aspectos. El fenómeno del impostor parece ser más común entre las personas que se embarcan en nuevos retos para mejorar. Entonces, ¿cómo podemos dejar de dudar acerca de nuestras capacidades y desterrar esa sensación de que uno está engañando a todas las personas de su alrededor?

Estrategias para luchar contra el Síndrome del Impostor

Busca ayuda con un psicólogo clínico. Te ayudará a averiguar si hay alguna enfermedad subyacente como la ansiedad o la depresión. La terapia también te puede ayudar a descubrir por qué tu autoestima depende de los logros profesionales que consigas, o por qué te sientes como un fraude ante los demás.

Habla bien a los otros. Empieza por felicitar a las personas de tu alrededor por su actitud, su comportamiento, su empatía, aunque no consigan lo que pretenden. Para muchos, levantarse cada día y superar los retos que nos depara la vida, es un esfuerzo que hay que considerar. Eso también te ayudará mentalmente a cambiar tus patrones de diálogo interno.

Compra un jarrón transparente. Escribe diariamente algo agradable sobre ti mismo y ponlo dentro del jarrón. “Wow, has escrito muy buenos artículos hoy” o “Vas a ayudar a un montón de gente con lo que has hecho” “Has jugado muy bien el partido, aunque no hayáis ganado” “Qué bien, que dejaste sentar a esa persona en el metro”. Cada día hacemos cosas por las que podemos felicitarnos, por minúsculas que sean. El jarrón nos servirá de espejo, cuando nos sintamos de bajón, para recordarnos cuán valiosos somos en realidad.

Busca un mentor. Si sientes que hay cosas que debes mejorar, contrata clases o ayuda de un profesor para mejorar. Si sientes que estás trabajando tus supuestas flaquezas, tu autoestima aumentará y te sentirás relajado porque estás trabajando en ello.

Acepta los cumplidos. Si alguien dice algo bueno de ti, créetelo. Tendemos a desvalorizarnos a nosotros mismos ante los cumplidos, como si fuese necesario demostrar modestia. No hay que tomarse tan en serio, pero si te dicen que estás guapa, di que “sí, gracias” o si has conseguido un logro profesional acepta la felicitación, y si no lo has conseguido acepta también el “no te preocupes otra vez será”.

Haz una lista de tus puntos fuertes. Todos tenemos unas cualidades específicas, haz una lista de las tuyas y concéntrate en seguir por ese camino. Potenciar tu talento innato hará que te sientas más valorado por ti mismo.

Ajústate. Las personas que reciben cuidado quiropráctico regular reciben el cien por cien de su potencial de información a su cerebro. Eso te hace más competente, infatigable, y despierto. ¿Hay alguna causa por la que ibas a privarte de semejante posibilidad? Busca un Quiropráctico licenciado cerca de tu casa, en la página oficial de la Asociación Española de Quiropráctica y empieza a disfrutar de tu potencial.

Acepta que no puedes controlarlo todo. Las personas vivimos en sociedad, y no todos los logros dependen de nosotros. A veces hacemos un buen trabajo para un jefe incompetente y eso bloquea nuestro éxito. O nos pasan cosas justo en el momento que íbamos a conseguir un ascenso. La vida pasa mientras tú intentas hacer algo con ella, así que relájate, no todo depende de ti, ni tienes que hacerlo todo perfecto. Puedes, sencillamente, disfrutar mientras haces las cosas, no sólo del objetivo a alcanzar. Si haces lo que crees que debes hacer, despréndete del resultado. Actúa con un fin en mente y aprende a disfrutar de lo que estás haciendo.

Es importante analizar la experiencia por la que estás pasando y entender que no tienes que vivir con ansiedad y miedo todo el tiempo. El secreto de cualquier éxito en la vida, es ser uno mismo. Y eso, no es ningún fraude, pues eres único y especial. No hay ninguna persona igual que tú. Ese es el primer paso, aprender a valorar lo especial que eres, tú visión única de las cosas y lo importante que es tu singularidad para que el mundo avance.

​Repítelo cada día como un mantra, y díselo también a los demás. Si reconocemos la originalidad en cada uno de nosotros, el sentimiento de ser un fraude saldrá de nuestras mentes, dejándonos vivir una vida de merecimiento y felicidad.

Artículo elaborado en colaboración con Roser de Tienda, doctora quiropráctica con especialidad en salud de la mujer y los niños.

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