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¿Cómo superar el exceso de pudor?

por Redacción enfemenino Publicado en 7 de noviembre de 2017

El pudor no es una emoción negativa y tampoco es lo mismo que la timidez.

Muy arraigada por los convencionalismos sociales, la vergüenza es una emoción que, en exceso, puede llegar a incapacitar y aislar. Si eres de los que sienten muy presente su halo paralizador, por ejemplo, cada vez que vas a comprarte ropa, te sientes atraído por alguien o debes ducharte en público, presta atención porque esto te interesa.

Te mostramos por qué se manifiesta el pudor y cómo puedes revertir esta situación con la asistencia especializada de los psicólogos especialistas en autoestima de TherapyChat. ¿Nos acompañas?

¿Pudor y timidez son lo mismo?

Probablemente respondas que no. Inconscientemente, tendemos a asociar el pudor a la sexualidad y la desnudez, pero lo cierto es que el pudor no es, en sí mismo, una emoción negativa y abarca la totalidad de la toma de decisiones.

El pudor actúa como avisador de que se están traspasando los límites de lo que consideramos nuestra intimidad. Nos valoramos y, en consecuencia, preservamos nuestro núcleo más interno y querido. Solo decidiremos compartirlo con aquellos que cuenten con nuestra más absoluta confianza.

La timidez, por su parte, es la viva expresión del miedo al rechazo. Es un miedo anticipatorio, que no responde a una situación real de "peligro", si no a una percepción subjetiva. Damos por sentado el rechazo y construimos una barrera tras la cual nos escondemos. No somos capaces de mostrarnos tal y como somos porque asumimos esa no aceptación.

Aunque timidez y pudor nacen de la vergüenza o el miedo a sentirnos expuestos a una situación embarazosa o para la que no somos adecuados o no estamos preparados, la timidez resulta de un patrón emocional encorsetado, rígido, en el que el retraimiento y la inhibición saltan de manera automática ante una gran variedad de situaciones que implican interacción social. Si eres una persona tímida, sabrás que tu baja autoestima necesita ser compensada con un continuo reconocimiento. Si no lo recibes, asumes como justificada la evidencia del rechazo.

El pudor en exceso implica el miedo a la burla o la humillación pudiendo ser tan incapacitante como la excesiva timidez. Nos sentimos ridículos y deseamos huir porque los reproches y la crítica destructiva que ejercemos sobre nosotros mismos boicotean nuestro desarrollo personal.

El pudor siempre ha estado íntimamente relacionado con la educación y el lenguaje corporal. Seguro que te han recalcado que debes tener cuidado en cómo colocas las piernas al sentarte o qué distancia debes mantener para saludar a una persona que acabas de conocer. La interiorización de estos estereotipos, aprendidos desde la infancia, manifiesta nuestra cercanía o apertura hacia una persona a través de las posturas o el modo en que colocamos nuestro cuerpo, algo que, por otro lado, puede estar vinculado con la sexualidad y el compartir el espacio del otro. Si la intimidad te intimida, fíjate en los detalles (lencería, iluminación...) que confieran seguridad.

El autoconocimiento como objetivo estratégico

Si tu exceso de pudor te hace infeliz, si sabes que tu afectividad se ve mermada por la parálisis social que te produce el miedo al rechazo o el no cumplir con lo esperado, la psicología dispone de infinidad de recursos para ayudarte a superar esta situación.

De todas ellas, la terapia congnitivo-conductual o la terapia de la aceptación-compromiso ha demostrado ser la más efectiva y empleada para aprender a gestionar la ansiedad y los pensamientos negativos que nos hacen creer que somos inferiores. El trabajo con un psicólogo online, te ayudará a establecer los objetivos a alcanzar a partir de las conductas y creencias del presente.

Estos objetivos se medirán y te proporcionarán confianza. Conseguirás recursos y tácticas para convertir esos pensamientos negativos en otros más constructivos. Desde el autoconocimiento y el fortalecimiento de la autoestima, deberás aprender a:

  • No anticiparte al dolor.
  • Prestar más atención a tus fortalezas.
  • Aceptarte tal y como eres.
  • Pensar más en ti y menos en las reacciones del otro.
  • No revivir las experiencias negativas del pasado.
  • Trabajar en la construcción de la asertividad para aprender a expresar tus sentimientos sin miedo al rechazo.
  • Observar tus procesos mentales, desde fuera, para comprender las asociaciones que realizas e identificar los mecanismos a perfeccionar.
  • Desarrollar la compasión y la empatía como facilitadores de la conexión con el otro.
  • Transformar la conducta de sumisión en una autocrítica constructiva que potencie tu autoconocimiento y un desarrollo personal sosegado.
  • Afianzar una cierta flexibilidad psicológica que normalice tus relaciones personales desde la autoaceptación.

Como ves, con el correcto entrenamiento, guiado por un profesional especializado, desarrollarás nuevas pautas emocionales que, sin duda, te harán sentir a gusto contigo misma y satisfecho por el viaje de reeducación realizado.

Si el exceso de pudor ha llegado a condicionar tu cotidianeidad, está en tu mano superarlo edificando una nueva etapa a partir del despliegue de nuevas herramientas de gestión de la ansiedad. ¿Estás preparada?


Contenido elaborado por TherapyChat, servicio de psicología online.

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