| Se ha podido constatar que era casi siempre el hombre el que marcaba el ritmo, la manera de hacer el amor. Y es una pena, ya que la mujer puede hacerte descubrir muchas cosas. Un ejemplo: las pausas. A las mujeres les encanta hacer pausas durante el amor para charlar o hacer otra cosa. Y al volver a empezar, es aún mejor. Los hombres ni se plantean proponer algo así. Pero si se les enseña, también pueden apreciarlo. |
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