
La
angustia de querer ser perfecta existe en todas las facetas de la vida. Nos asusta
no ser una buena hija, una buena alumna, una buena madre, una buena esposa, una
buena trabajadora... En el sexo, las mujeres estábamos, hasta hace poco,
preservadas de esta angustia, ya que no estábamos obligadas a ser expertas.
Los hombres tenían que iniciarnos. Sin embargo, desde hace unos años,
la sexualidad se ha convertido en un tema omnipresente, todo el mundo, hombre
o mujer, se siente obligado a estar a la altura de las expectativas de su pareja.
Y estas expectativas nos las imaginamos siempre muy elevadas. Sin embargo, la
realidad es que lo que cada uno busca es más la emoción compartida
que una técnica perfectamente irreprochable.
Calcula tu grado de angustia y en caso necesario, aprende a ser un poco más
zen.
¡El resultado será, tanto para ti como para él, una mayor
tranquilidad y un mayor placer! |
C.S., sexóloga.
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