

Desgraciadamente, no siempre se puede elegir el mejor momento para un
primer encuentro.
Isabel ha organizado una gran fiesta para celebrar sus 30 años,
y aunque no te apetece mucho, te sientes un poco obligada a ir.

Has ido directamente desde el trabajo; ni siquiera has tenido tiempo para
pintarte un poco, vaya, que te da absolutamente igual: de todas maneras,
seguro que estarán los mismos de siempre: Alfonso, con su cubata
en la mano poniendo discos como loco, Javier con su repertorio de nuevos
chistes ...
En fin, que con ese ambiente no es que te apetezca demasiado ir. Bueno,
no te quedarás mucho tiempo. Y de repente te presentan a Alejandro.
Y la verdad es que no está nada mal: alto, moreno, ... En este
momento está hablando con Isabel. ¿De dónde habrá
salido? Nunca le habías visto antes, y no te importaría
nada volverle a ver.
Ahora te arrepientes de no haber pasado por casa para arreglarte un poco.
No te sientes a gusto sin haberte cambiado de ropa, no te queda nada del
maquillaje de esta mañana, se te ha corrido el rímel, vaya
asco. "¿Qué puedo hacer?"


|