
Por fin hemos quedado los dos solos. Como nos hemos hecho "coleguitas",
no hemos necesitado la ayuda de ninguna celestina.

No organices nada en tu casa, porque si al final no sale todo como lo
esperabas, no tendrás escapatoria. Además te resultará
muy complicado mantenerte en esa línea de deseo, de dificultad,
de misterio, si conoce tu casa, tu cama, ... Es decir, no podrás
hacerte la interesante si descubre, por ejemplo, que tienes un osito
de peluche encima de la cama.

¿Y qué tal en un restaurante? De acuerdo, siempre y cuando
llegado el momento de «¿y si tomamos una última copa?»,
la toméis en su casa. Así te podrás decidir, con
toda libertad, si te quedas o te vas.
|