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El
beso, es un placer que se remonta a muy lejos. Mamar del pecho de nuestra madre,
chupar nuestros propios dedos cuando todavía estábamos rodeados
de líquido amniótico, todas estas experiencias crean reflejos muy
arcaicos. Ésta es la razón por la que el placer de comer es una
de las mayores felicidades que nos procura la existencia. Y utilizar la boca para
amar es también muy voluptuoso...
Por lo que ... ¿dónde
posar nuestros sensuales labios?
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J.
A.
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